viernes, 7 de agosto de 2009

EL PENSAMIENTO DE KANT

introducción
El programa de filosofía de este 2º Curso de Bachillerato claramente se ha decantado por la ética. Los temas anteriores, de Platón y de Santo Tomás, así como los textos recomendados tienen un marcado carácter moral, se trata de textos inequívocamente éticos. También hemos visto que para estudiarlos era preciso conocer la doctrina de sus respectivos autores, de Platón y de Santo Tomás. En este tema de Kant, así como en el siguiente de Nietzsche, se insiste en el problema moral. En el caso de Kant, porque el texto propuesto es una obra moral: la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, en el de Nietzsche porque el texto es bien explícito: Sobre verdad y mentira en sentido extra moral.

§ 1 El marco histórico . La Ilustración.
El pensamiento de Kant (1724¾1804) se inscribe de lleno en el siglo XVIII, el siglo de las Luces (Lumières, Aufklärung), la edad de la razón, porque las luces se refiere a la facultad racional del hombre. Es un siglo que se mueve entre dos revoluciones, la Revolución inglesa (siglo XVII) y la Revolución Francesa (de 1789), que es la culminación de un siglo de continuo fermento de ideas. Y que supone el final de la monarquía, al menos con el carácter absolutista que había alcanzado, al menos en Francia (el antiguo régimen). La Ilustración surgió en Francia, y donde adquirió una mayor relieve. Y se irradió por toda Europa, primero a Inglaterra y Alemania, luego a Italia, España y a los demás países europeos, incluso al continente Americano.
Las ideas dominantes en este periodo son: La idea de razón, de naturaleza, de hombre y la idea de progreso como ideas dominantes.
La idea de razón y naturaleza, van juntas, o íntimamente asociada, porque de la razón de que hablan los ilustrados no es una razón, pura, matemática o geométrica, sino de una razón cargada de experiencia, que se había mostrado fecunda en las ciencias experimentales, y en el empirismo británico. Por eso se habla de que la razón es natural y que la naturaleza es racional. Es una época de optimismo, de confianza en la razón y en las posibilidades del hombre, como ser dotado de razón tiene una facultad extraordinariamente rica para enfrentarse con posibilidades de éxito a los problemas planteados por la sociedad y el mundo. La tercera idea, la idea de hombre, entendido como ser racional, e incorporado a la naturaleza, hace que este confiado en sus propias facultades naturales, la sana razón, desprecie la idea de trascendencia, por no dejarse percibir, de ahí, el anticlericalismo, y la identificación de toda religión con la superstición. Y, finalmente, una última idea surgió en este periodo, de la confianza en la razón natural y en la naturaleza racional del hombre: la idea de un progreso indefinido, que encierra una íntima contradicción, pues si es indefinido significa que no acabará nunca y sin embargo, todo el mundo se empeña en señalar un final al progreso, a la historia. Progreso, en este contexto significa desarrollo, perfeccionamiento.
En este marco histórico que acabamos de pergeñar discurrió la vida y el pensamiento de I. Kant

§ 2 EL MARCO CULTURAL
Como aportación en el marco cultural esta la Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios. Surgida bajo la dirección de Diderot y D´ Alambert, que supuso una gran innovación en el plano cultural a la par que un renovación del pensamiento. Pues tenía como objetivos la difusión de la cultura y de los conocimientos alcanzados mediante la ciencias experimentales, crear una opinión crítica y llevar a cabo una labor educadora procurando eliminar de la gente los prejuicios y las creencias tradicionales.

§ 3 EL MARCO FILOSÓFICO
El periodo Ilustrado supone un cruce de tendencias e ideas. Pervive el pensamiento del escolasticismo, pero ahora, a partir de modernidad se desarrollan en Europa un pensamiento y una ciencia originales, alcanzando desarrollos originales que fueron desconocidos por los griegos. Tal ocurre con la ciencia experimenta, y con el extraordinario desarrollo que trae consigo, de la técnica unida a la ciencia, y que es un producto exclusivo de occidente. Junto a la ciencia moderna, surgen dos sistemas de pensamiento antagónicos, el uno. El racionalismo fundado en la razón matemática, y el otro, el empirismo, fundado en una razón experimental.

§ 4 LA CIENCIA MODERNA
Es la gran aportación de la época moderna, (siglo XVII); es verdad que hunde sus raíces en la época anterior (final de la Edad Media o Renacimiento tardío), Copérnico (1473-1543), en efecto, era un hombre renacentista completo. Esta aportación puede concretarse en los progresos de la astronomía y en los hallazgos de la nueva física, en ambos casos, gracias al método experimental, veremos cómo opera este método, primero en la astronomía, después en la nueva física. Y no fue obra de un solo hombre sino la labor de un conjunto.
a.—En Astronomía. Se pasa de un sistema geocentrista a un sistema heliocéntrico. Copérnico abre el camino con la hipótesis según la cual el sol está en el centro del sistema mientras que los planetas giran a su alrededor. Esta hipótesis resultará corregida y verificada a Kepler (1571-1630) quien formuló tres leyes aún vigentes: 1ª) Los planetas en su recorrido alrededor del Sol describen una elipse con el Sol en uno de sus focos; 2ª) En su recorrido alrededor del Solo los Planetas barren en tiempos iguales, áreas iguales; 3ª) Los cuadrados de los tiempos en el recorrido de los planetas se relacionan entre sí como los cubos de sus distancias medias respecto del Sol. Por la misma época, su contemporáneo Galileo (1564- 1642) confirmó experimentalmente lo que Kepler había enunciado de una manera teórica, gracias a la invención del telescopio, con el cual realizó más descubrimientos que en toda la historia de la astronomía desde el inicio hasta su época, como puede leerse en su obre Sidereus nuntius (El mensajero sideral, 1610).
b.—En Física. Fue obra de Galileo, pero también de Newton. Galileo fue uno de los que abrieron camino dando leyes de isocronismo, o del péndulo, de la caída de los graves, de la inercia aunque la formulación más universal es de Newton, hizo experimentos sobre la velocidad de la luz, y el sonido, . etc
c.—El método experimental y sus momentos principales. Es sin duda el hallazgo mas resonante y el que una mayor repercusión tendrá. Aquí también deberíamos señalar toda una generación de investigadores y científicos, ya que en mayor o menor medida todos participaron, pero lo singularizamos en Galileo y Newton. Como se sabe método significa camino, camino transitable, curiosamente la razón funciona metódicamente. El método de Galileo consiste en descubrir en los fenómenos observados una necesidad intrínseca, esencia, por su vinculación a la causa que los produce. Galileo lo llamó método geométrico para diferenciarlo del método tradicional utilizado por los lógicos escolásticos y tiene tres momentos: la observación cuidadosa y la demostración necesaria, y, entre ambos la hipótesis técnica. Newton logra el desarrollo pleno y maduro de este método cuyos momentos son: observación, hipótesis y verificación.

§ 5 EL RACIONALISMO
El racionalismo es una corriente de pensamiento o un sistema de ideas que discurre en el continente europeo (incluso en Inglaterra) a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Su centro de irradiación es Francia. Se inicia con el Discurso del método, de Descartes, y acaba con la crítica de Kant. (1781).
El término Racionalismo, (de la palabra latina ratio, ración y razón), significa conocimiento por la razón, un conocimiento que es universal, necesario y que no admite excepciones. Para el racionalis­ta, la razón (matemática) será la única y casi exclusiva fuente de conocimiento. Esto supone un cierto apriorismo y un cierto desprecio de la experiencia.
Los periodos que abarca el racionalismo continental son el Renacimiento, el Manierismo, el Barroco, el Neoclasicismo y la Ilustración. Con el (con el racionalismo, y, en particular, con Descartes) se inicia la Época Moderna (siglo XVII), el llamado siglo del genio, y su fundador fue Descartes.
En España viene a coincidir con el Siglo de Oro en su fase tardía. Contemporáneos de los principales racionalistas son Quevedo, Calderón, Gracián, Tirso de Molina. Algunos de los cuales dejaron sentir una influencia benéfica en el resto del Continente.

C Evolución del racionalismo. Los grandes y pequeños cartesianos.
Sus herederos han recibido el nombre de Grandes cartesianos a los que fueron poco fieles al pensamiento de Descartes. Entre otros, Malebranche, La investigación de la verdad (1674), Pascal Los pensamientos (1670), (franceses), Espinoza (holandés) Ética more geométrico demostrata (1677); Leibniz, La monadología, (1721) Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano (publicado en 1765) Wolff, Baungarten y Meier (alemanes). Además de estos Grandes Cartesianos, Descartes tuvo numerosos seguidores, sobre todo, franceses, entre los médicos, en su mayoría, que seguían con perruna fidelidad a su maestro llamados genéricamente pequeños cartesianos, en el sentido de romos, con ausencia de miras y de grandeza.

§ 6 EL EMPIRISMO INGLÉS
El empirismo es un sistema de pensamiento, una corriente de ideas que funda en la experiencia sensible la fuente única o casi exclusiva de conocimiento. Aunque el término experiencia ya fue conocido en el pensamiento griego (era fundamental en el pensamiento de Aristóteles), parece haberse connaturalizado con las Islas Británicas, donde desde tiempo inmemorial ha habido algún pensador empirista. Así ocurre en el Siglo XIII con Rogerio Bacon, en el siglo XIV con Guillermo de Ockham, el siglo XV y XVI con Francis Bacon. Los siglos XVII y XVIII, los ocupa el llamado empirismo clásico, que es al que nos referiremos de una manera dominante. Más no acaba el empirismo en el siglo XVIII, a lo largo del XIX, se prolonga bajo la forma de positivismo y sobre todo, de utilitarismo, con J. Benthan y J. Stuart Mill; y en el siglo XX, con el pragmatismo Norteamerica­no J. Dewey Y W. James, e inglés F. C. J. Schiller. Y, sobre todo, está emparentado con las corrientes actuales de pensamiento: neoempirismo, neopositivismo, y con la filosofía analítica inglesa.
El empirismo Clásico. Es el empirismo mejor conocido y más estudiado. Abarca los siglos XVII y XVIII, y corre paralelo y es antagónico del racionalismo dogmático. El autor más influyente en esta corriente de pensamiento será, sin duda, Newton. Pero los representantes más destacados son: Hobbes, autor del Leviatán, y que presentó unas objeciones a las meditaciones metafísicas de Descartes que fueron respondidas por El figurando en las ediciones que contienen las objeciones y las respuestas a las objeciones. John Locke (1632-1704) Ensayo sobre el entendimiento humano (1690) George Berkeley (1685-1753) y David Hume (1711-1776) Tratado sobre la naturaleza humana (1739) Investigación sobre los principios del entendimiento humano (1748) Investigación sobre los principios de la moral (1751).
EL PENSAMIENTO DE KANT (1724- 1804)

I. KANT: LA VIDA
La vida de Kant discurre entre 1724, fecha de su nacimiento en Könisberg, capital de la Prusia Oriental, que, por aquel entonces, debía tener unos cincuenta mil habitantes. Y 1804 fecha de su muerte en la misma ciudad. Es un hombre del siglo XVIII. El siglo de las luces o siglo de la Ilustración.
Hijo de un talabartero estudió en el Colegio Real de Federico (Colegium Fridericanum) gracias a una beca, y luego, en la Universidad de Könisberg (entre 1740 y 1746). A partir de entonces y como no encontró trabajo y tampoco ingresos de ninguna clase, aceptó el empleo de *preceptor» en la familia del conde de Keyserling, que vivía en los alrededores; también obtenía algún ingreso esporádico dando conferencias, sobre todo a militares, sobre el arte de la fortificación. Esta situación se prolongó hasta 1760. A partir de 1755 obtiene el doctorado y la habilitación. Obtiene el privatdozent, sin sueldo fijo, situación que durará quince años, hasta 1770. A partir de esta fecha y tras rechazar algunas ofertas de diversas universidades, accede al puesto de profesor ordinario con una Disertación. Iniciándose la etapa crítica que será decisiva. En este tiempo se mantiene gracias al empleo de subbibliotecario del castillo. Se presenta a la plaza de metafísica y lógica en 1756, pero no consigue la plaza. Tampoco lo logrará en 1758. En 1770 es nombrado para la cátedra de matemáticas, pero lo cambia en seguida por la de lógica y metafísica. Para esta ocasión pronunció una disertación en latín: De mundi sensibilis atque inteligibilis forma et principiis. Dissertatio, que contiene la los gérmenes de su filosofía trascendental. Ya no publicará nada hasta 1781 en que aparece la Crítica de la Razón Pura. A partir de este momento publicará una serie de libros como la Fundamentación de la metafísica de las costumbres en 1785. En 1786 es nombrado Rector de la Universidad y miembro de la Academia de Ciencias de Berlín, institución fundada por Leibniz. En 1788, rector por segunda vez. Y en 1794 en nombrado miembro de la Academia de Ciencias de San Petersburgo. Se produce un conflicto con la censura prusiana. En julio de 1796 pronuncia la última lección. En 1803 la primera enfermedad grave; y el 12 de febrero de 1804 muere, siendo enterrado el día 28 del mismo mes.

II. KANT: LA OBRA
Tres periodos pueden destacarse en la obra de Kant, de 20 años de duración aproximadamente, el periodo precrítico, hasta 1770, el periodo crítico, hasta 1790, y el periodo final, hasta poco antes de su muerte, entre ellas destacamos:
- Sobre lo bello y lo sublime (1764) Austral, Madrid
- Sueños de un visionario (1766) Alianza. Madrid
- Crítica de la razón pura (17811 y 17872) Alfaguara. Madrid 1978
- Prolegómenos (1783) Aguilar. B. Aires 1961
- Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) Espasa Madrid. Tambien en Alianza 2002 Madrid
- Crítica de la razón práctica (1788) Espasa. Madrid.
- Crítica del juicio (1790) Espasa. Madrid 1977
- La religión dentro de los límites de la mera razón (1793) alianza. Madrid
- La paz perpetua (1796) Técnos. También en Espasa Calpe
- Metafísica de las costumbres (1797) Técnos. Madrid.
-Antropología desde un punto de vista pragmático.(1798) Alianza
La Crítica de la razón pura. (17811, 17872)
La obra fundamental del periodo crítico es la Crítica de la Razón Pura en el aspecto teórico, condensa en su seno la llamada filosofía trascendental o crítica, ofrece una estructura sistemática de toda la filosofía. El texto a comentar es el Prólogo a la 2ª ed. De 1787. Es un texto sumamente interesante porque ofrece una visión de conjunto de su pensamiento. Fue escrito después de ­haber preparado la nueva edición (de 1787) y teniendo en cuenta la totalidad de la obra. Tras plantear el problema de la metafísica entendida como una ciencia, (B VII) que parece estancada, y solo es capaz de avanzar a tientas, repara en los modelos de lo que en su tiempo se tiene como modelo de ciencia: la lógica (B VIII), la matemática (B X) y la física (B XII). ¿Por qué la metafísica no ha alcanzado el camino seguro de la ciencia?, se pregunta. La metafísica puede hacer el mismo ensayo que efectuara Copérnico (B XVI) suponer que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol. Por el nuevo método así logrado solo conocemos a priori de las cosas lo que nosotros ponemos en ellas (B XVIII). La primera parte, la relativa a la analítica ofrece un ejemplo del camino seguro seguido por la metafísica al ocuparse de conceptos cuyos objetos pueden darse en una experiencia adecuada. Ahora bien, además de pensar, razonamos, avanzamos hacia lo incondicionado, hacia lo suprasensible, aquí la crítica, tiene un utilidad negativa porque nos advierte que jamás debemos traspasar los límites de la experiencia (B XXIV). Esta utilidad es positiva cuando nos señala lo que debemos evitar, pues sobrepasar estos límites no supone una ampliación de la razón. El concepto de razón es restrictivo, y tiene además del uso teórico un uso práctico (moral) que se vería en peligro si extendiéramos indiscriminadamente a todo el empleo de la razón (B XXV).
¾La Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785).
Es una obra que pertenece de lleno a la época crítica. Además, en este mismo periodo escribió la Crítica de la razón práctica (1788), que viene tratar idéntico planteamiento que efectuara en la Crítica de la razón pura, pero ahora referido a los práctico, donde la facultad, no es el entendimiento, sino la voluntad; y la Metafísica de las costumbres (1797), donde se encuentra todo el sistema de la moralidad a la par que se incluyen los principios del derecho, que en algunas ediciones suelen presentarse como separados. De lo anterior observamos en Kant crítico una preocupación por la moral que ocupó buen parte de sus meditaciones.
Ya centrándonos un poco más en la obra de Kant, diremos que su planteamiento es uno de los más originales y rigurosos. Este planteamiento pretende llevar al plano práctico de nuestras acciones las características de la razón teórica, esto es, que tenga el plano práctico del obrar una validez general y objetiva, señalando que el origen, el fundamento de la moral radica en su propia autonomía, en la auto posesión de la voluntad. De modo que las dos ideas a tener en cuenta son: el imperativo categórico y la autonomía de la voluntad. Aquí autonomía debe entenderse como libertad, como que la voluntad es libre.
¾Estructura. Tiene un prólogo y tres partes
El prólogo es un acercamiento a la filosofía de Kant, distingue entre leyes de la naturaleza y leyes de la libertad; filosofía empírica y filosofía pura, y esta última en dos ciencias ; la lógica y la metafísica, de la naturaleza y de las costumbres (la ética). Después se centra en la filosofía moral, señalando la urgencia de elaborar una filosofía moral pura, es decir, siguiendo los principios hallados en la crítica de la razón pura. Que se centrará en la búsqueda de una ley moral, que será el imperativo categórico, como veremos.
Cap. I titulado: «Tránsito del conocimiento moral vulgar de la razón a conocimiento filosófico». No es de fácil lectura, Se comienza casi sin transición con el postulado de la «buena voluntad»
Cap. II Titulado: «Tránsito de la filosofía moral popular a la metafísica de las costumbres». Se da el paso a la ética. Corresponde a la parte central de su doctrina moral, es la más extensa y original, por lo que no se ofrece completa, sino tan solo fragmentos. Se distingue entre imperativos hipotéticos, que corresponden a los juicios analíticos de la razón teórica y son máximas de la moralidad; y el imperativo categórico, que corresponde a un juicio sintético a priori y que constituye la ley de la moralidad, universal y necesaria que estaba buscando. Del imperativo categórico da varias fórmulas
Cap. III «Último paso de la metafísica de las costumbres a la crítica de la razón pura práctica» se refiere a la libertad elemento clave para explicar la autonomía de la voluntad. No solo hay libertad de pensamiento, también de acción, porque la voluntad es libre
Valoración y críticas. La obra de Kant ha sido una de las más estudiadas. La valoración es sencilla, al dotar a la moral de una validez objetiva y universal se encuentra dentro de esa corriente que se opone al relativismo y al escepticismo, y se inserta dentro de esa corriente filosófica y moral que se remonta a Sócrates (el primer moralista), a Platón, primer sistematizador de la reflexión ,oral, y a Aristóteles, el primero que nos ofrece un tratado completo de moral, pero también se inserta dentro de pensamiento de Santo Tomás cuya ley natural ofrece unas características muy parecidas a las del imperativo categórico.
Aun reconociendo su mérito, la figura indiscutible, el talento y la personalidad de Kant, es un pensador que no puede gustar demasiado a relativistas, dogmáticos y escépticos. Por ello, junto con admiradores, que siempre los ha tenido y sigue teniéndolos, hay habido intentos si no de eliminar su doctrina sí de neutralizarla, estudiándola de manera fragmentaria, y estableciendo simplificaciones que luego dan lugar a malentendidos que se repiten sin cesar pero que no tienen que ver demasiado con su doctrina. Por ejemplo la acusación de rigorismo. El rigorismo Kantiano, por parte de idealistas y de utilitaristas, y se acaba por el formalismo, del que hablara Max Scheler.
De todo ello lo que el pensamiento de Kant está pidiendo es que uno se aproxime a él con espíritu abierto, sin los prejuicios que suelen ser habituales, para que sea él mismo quien nos informe.
LA DOCTRINA. EL PENSAMIENTO

A.‑ KANT PRECRÍTICO.
Es una etapa obscurecida por la originalidad y fecundidad de la etapa crítica. Son los años de formación y madurez. Acaba en 1770, contaba 57 años. La plenitud llegará en los umbrales de la vejez. Mientras tanto durante los largos años de su formación Kant fue un buen racionalista. Había recibido y asimilado la herencia de Leibniz a través De Wolff y Baungarten, maestros suyos, cuyos libros ―sobre todo de Baungarten―, enseñó durante casi toda su vida académica. Pero el racionalismo que practicaba Kant en este su periodo inicial, si bien en alguna ocasión incidiera en el dogmatismo, estaba traspasado por la preocupación intelectual puesta al servicio de la verdad, y por ello, era bastante abierto y flexible: otras lecturas, distintas de las de los pensadores racionalistas y el propio ambiente de la Ilustración favorable a la crítica, y nuevas meditacio­nes sobre los más variados objetos y problemas le llevaron, al cabo, a esa su formulación crítica más acabada, que hacen de su pensamiento un punto de referencia insoslayable.
En medio de la complejidad del universo intelectual kantiano destaca­remos las siguientes corrientes que a modo de afluentes se irán juntando en ese río caudal que es la Crítica de la Razón Pura. Entre ellas destacamos como fundamentales:
1.¾ El Racionalismo dogmático: Descartes, Espinosa, Leibniz.
2.¾ El Empirismo inglés: Locke, Berkeley, Hume.
3.¾ La Ciencia Fisicomatemática Copérnico, Kepler, Galileo, Newton.
4.¾ El Ideal humano de la Ilustración: Rousseau, sobre todo.

B.‑ KANT CRITICO. EL USO TEÓRICO DE LA RAZÓN
El periodo crítico se inicia en 1770 con la lectura de la Dissertatio, a este periodo, que durará hasta 1790, corresponden las tres grandes críticas: La Crítica de la Razón Pura (1ª ed.1781;2ª ed. 1787), la Crítica de la razón práctica (1788) y la Crítica del Juicio (1790)
§1 EL USO TEÓRICO.
Se centrará en la Crítica de la Razón Pura. ¿Qué significa crítica de la razón pura? ¿Qué quiere decir el título? ¿Qué quiere significarse con razón y pura? Podemos entender los términos por separado, pero nos resul­ta difícil comprenderlos enlazados en el título y, sin embargo, el título en alguna medida refleja el contenido.
El término crítica (del gr. krínein) significa juzgar. En nuestro idioma ha pasado este termino en una acepción más bien negativa: examinar el lado débil de una cosa o someter una cosa a una prueba negativa y lo aplicamos a numerosos ámbitos. Podemos considerar la crítica también como el juicio de valor del espíritu humano.
En Kant la crítica conserva esta acepción negativa. Para él toda crítica es negativa, pero si se lleva a cabo bien, es positiva, pues señala lo que deberemos evitar. Y lo que someterá a crítica es la facultad de la razón pues con los pensadores racionalistas esta razón excediéndose en sus atribuciones llegaba a efectuar afirmaciones que no podía verificar o comprobar (dogmatismo). Por otro lado, el empirismo inglés, desconfiando de esta razón e introduciéndose por un camino antagónico, llegará a unos resultados entera­mente opuestos, muy alejados del dogmatismo: el relativismo, cuando no,como ocurrirá con Hume) a un escepticismo fenomenista. ¿Cómo salvar esta contradicción, esta antítesis de planteamientos y soluciones distintas y opuestas a problemas idénticos, problemas, como el del conocimiento y de la verdad que, en principio deberían tener un mismo planteamiento e idéntica solución?

§ 2 LA FILOSOFÍA CRÍTICA.
La filosofía crítica es el instrumento de que se servirá Kant para llevar a cabo esa tarea depuradora y analítica en virtud de la cual la fa­cultad racional «deberá emprender la más difícil de todas sus tareas, a saber, la del autoconocimiento? (A XI), como lo exige el juicio maduro de la época; lo que le llevará a poner límites a la razón humana, dando en cierto modo la razón al empirismo en su polémica con el racionalismo. Pero la solución será original y supondrá el descubrimiento, en el sujeto humano, de ciertas estruc­turas a priori fundamentales.
La necesidad de la crítica se justifica, entre otras razones, porque Kant es un hombre ilustrado. La Ilustración es la Edad de la Razón. Y en esta época todo debe someterse al juicio severo, riguroso, de la crítica. El espíritu humano ya «no se contenta con un saber aparente». En este someter todo al juicio de la crítica radica una de las grandezas de este periodo ilustrado pero al destacar sus propias limitaciones también se pondrán de manifiesto sus propias insuficiencias.
La Crítica de la Razón Pura será, pues, una especie de tribunal «que garan­tice las legítimas aspiraciones de la razón», dilucidando el problema planteado por la filosofía crítica. El modelo lo tomará de la ciencia fisicomatemática. De aquella labor que realizaran en su terreno Galileo y Newton. El ensayo, la hipótesis, consistirá en someter a crítica no los conocimientos dados, ni los libros de metafísica o lógica, sino la facultad misma de cono­cer, la razón.
§ 3 EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO
El conocimiento para Kant es una síntesis de dos elementos. Un elemento material, aportado por la sensibilidad y un elemento formal puesto por el entendimiento o la razón. Según domine en la síntesis uno de estos dos elementos: la sensibilidad o el entendimiento tendremos un conocimiento sensible, o intelectual, en virtud cada una de las dos únicas fuentes de conoci­miento que poseemos.
¾ El conocimiento sensible es sintético, (consta de un elemento material + un elemento formal) pero se resuelve en el ámbito de la sensibilidad, de manera a posteriori, pues para su comprobación es preciso el recurso a la experiencia: El vermut es amargo, la casa está en la ladera, los bosques son verdes, esta noche lloverá, etc.
¾ El conocimiento intelectual es fundamentalmente sintético. Kant admite un conocimiento analítico, pero es tautológico ya que se logra descom­poniendo la idea de sujeto, mas los dos elementos que lo integran son formales, no es, pues, preciso recurrir a la experiencia: se resuelven de un modo a priori: A=A, yo soy yo, etc. Este conocimiento se funda en el principio de identidad y de contradicción.
Pero el tipo de conocimiento intelectual fundamental es el sintético lo que le diferencia del conocimiento analítico; y a priori a diferencia del conocimiento sensible. Estamos en presencia de un conocimiento que es independiente de la experiencia, que se origina en el nuestra facultad lógica, intelectual. Se trata de un conocimiento más complejo, pues Kant admite dos facultades lógicas: el entendimiento (facultad de juzgar) y la razón (facultad de discurrir), por lo que se darán dos conoci­mientos: uno del entendi­mien­to y otro de la razón, según apliquemos una u otra facultad.
a.] El conocimiento del entendimiento, en tanto acrecienta nuestro saber es sintético (una forma a priori + una materia). El elemento formal lo pone el propio entendimiento, y es un concepto puro o categoría, vacío y abstracto, que deberá resolverse, en último término, en el ámbito de la sensibilidad, que es donde se puede verificar lo que por el entendimiento hemos pensado (juzgado); como entender es algo así como juzgar, éste conocimiento se fundamente en el juicio y en la verdad que aporta.
b.] El conocimiento de la razón es un conocimiento discursivo pues se funda en el razonamiento que, a su vez, es un entramando de juicios, por lo que la razón supone o presupone el entendimiento. Y como razonar es ir hacia lo incondicionado aquí tienen lugar toda una gama de dificultades que veremos más adelante. La materia ahora serán los juicios y la forma el razonamiento mismo que puede ser de tres clases: categórico, hipotético y disyuntivo.(v. §14 ss)

§ 4 LAS FACULTADES DE CONOCIMIENTO.
Tres son las facultades de conocimiento: La sensibilidad, el entendi­miento y la razón. La sensibilidad aporta la materia de conocimiento, el entendimiento y la razón que son facultades lógicas, aportan la forma: el juicio y el razonamiento. (También Kant admite la imaginación que es la fa­cultad de la síntesis, en virtud de la cual podemos unir, reunir, una materia dada por la intuición y que tiene lugar en el ámbito de la sensibili­dad, con una forma pura a priori o categoría que, en cuanto formal, esvacía. Su estu­dio corresponde a la deducción trascendental).
a.¾ LA SENSIBILIDAD. ( Schienlichkeit)
§ 5 La sensibilidad es un facultad receptiva, pasiva. Por ella los objetos nos son dados como fenómenos, en el espacio y en el tiempo. Espacio y tiempo son, pues, condiciones de posibilidad de todo fenómeno en general: son formas a priori de la sensibilidad humana. Como hemos señalado la sensibilidad nos proporciona la materia del conocimiento: la intuición.
§ 6 La intuición. Es una representación singular (raepressentatio singularis) una forma de conocimiento inmediato, sensible, de un objeto ; «Intuiciones sin concepto son ciegas»
b.¾ EL ENTENDIMIENTO ( Verstandt).
§ 7 El entendimiento. Es la razón pura en cuanto razón que emite juicios (judicativa). Por el entendimiento los objetos son pensados. El entendimiento aporta la forma del conocimiento: a saber: los conceptos puros a priori o categorías. Estas formas son vacías, por ello, necesitan de un contenido o materia que se halla en el ámbito de la sensibilidad o intuición.
§ 8 Concepto. Es toda representación general y abstracta. Como Kant admite dos facultades intelectuales, lógicas: el entendimiento y la razón, admitirá dos tipos de concepto. El concepto del entendimiento, o categoría, que es una representación general y abstracta (raepressentatio per notas communes); y el concepto de la razón o idea, que es una representación reflexiva (una raepressentatio discursiva). En este momento reparamos en el concepto del entendimiento o categoría que se corresponde con el objeto de la experiencia, y su fuente, su origen está en el entendimiento. De ahí la fuerte vinculación entre intuición y concepto: intuiciones sin concepto son ciegas, conceptos sin intuiciones son vacíos.
El estudio del entendimiento corresponde a la Analítica Trascendental, que se divide en Analítica de los Conceptos y Analítica de los principios.
La primera, la Analítica de los conceptos, trata de los conceptos puros o categorías, de su referen­cia a un Yo pensante, que se encuentra situado en el centro de la conciencia. Ese centro de la conciencia, el Yo pienso, es llamado Unidad Trascendental y es el punto de referencia obligado y centro de irradiación de todos los conoci­mientos. Pero este Yo Trascendental no es un sujeto abstracto como para Descartes sino el Sujeto humano de conocimiento, por tanto, un hombre, un ser humano, con lo cual se consuma la reducción antropológica del conoci­miento iniciada con Descartes.
La segunda, la Analítica de los principios, trata de los juicios y principios que se forman a partir de los conceptos pues ambos, conceptos y juicios son operaciones lógicas. Estos principios podrán ser extraídos a priori, al igual que los conceptos puros o categorías, pues a fin de cuentas un juicio es una relación o combinación de dos conceptos, pero su ámbito de aplicación es la experiencia, que pertenece al ámbito de la intuición sensible. Por ello es preciso que nos detengamos en los juicios. Finalmente, la última parte de esta Analítica de los princi­pios, la ocupa El sistema de los principios a priori que, estruc­turado de acuerdo con las categorías, está formado por los Axiomas de la intuición, las Antici­paciones de la percepción, las Analogías de la experiencia y los Postulados del pensamiento empírico en general.

§ 9 El juicio. Puede entenderse de dos maneras: como «una relación entre dos conceptos afirmando o negando»; o como una «síntesis de representaciones en una conciencia». La materia del juicio está constituida por los conocimientos dados y unidos en la unidad de la conciencia (el Yo); la forma es el aspecto determinado que presentan las diferentes representaciones (concretas o abstractas) y el modo y manera en que pertenecen o se enlazan con la conciencia (si de manera singular, particular, o universal, si afirmando o negando)
La verdad. El Juicio, además, es el lugar de la verdad o del error. La verdad es la conformidad del objeto con mí entendimiento (YO).Y el error es la no conformidad. Por ello la verdad o el error se da en el juicio. En los sentidos (intuiciones sensibles) no hay juicio, luego no hay verdad ni error. En un con­cepto puro del entendimiento (casa, árbol, axioma, pentalidad, mil, etc.) tampoco hay afirmación ni negación, por lo que tampoco hay verdad. Si el entendimiento, lugar donde se originan los juicios, actúa de acuerdo con sus propias leyes, el juicio que se forme será correcto y su verdad formal, pues lo ha obtenido a priori; el entendimiento tiene la facultad de extraer de sí mismo sus propias leyes. Pero su contenido (mate­ria) se encuen­tra en el ámbito de la experiencia sensible, único lugar donde pueden ser verificados, con seguridad y rigor, todos nuestros juicios intelectuales.
§10 CLASES DE JUICIOS
a] Juicios Analíticos. Proceden por descomposición, análisis, del sujeto. Su verdad es a priori y formal, no necesitando recurrir a la expe­riencia para demostrar ser verdaderos. En realidad son juicios tautológicos, (*El todo es mayor que la parte»; *si quieres tal fin toma tal medio») y se fundan en el principio de identidad y de contradicción: «Todo lo que es idéntico a sí mismo y no es contradictorio consigo mismo es verdadero».
b] Juicios Sintéticos (a posteriori). En ellos el sujeto y el predicado son distintos pero se dan unidos, enlazados (síntesis). Pueden ser verdaderos o falsos. Pero su verdad o falsedad no es formal, pues no se fundan ni en el principio de identidad, ni en el de contradicción, sino en la expe­riencia. Por ello su contrario es posible y su verdad empírica (a posteriori) «Es de día y luce el sol»; (puede no ser de día y puede no lucir el sol).
g] Juicios Sintéticos «a priori». La particularidad de estos juicios es que el sujeto y el predicado son distintos, por lo que debe haber un enlace entre ellos (síntesis), pero este enlace es a priori, por lo que son juicios formales que tienen lugar en nuestro entendimiento. Son universales, necesarios y progresivos. Gracias a ellos la ciencia puede avanzar, desarro­llarse, perfeccionarse. Aunque son formales y a priori estos juicios deberán ser verificados, comprobados para saber si son verdaderos o falsos, pero esta comprobación no se da en el ámbito del entendimiento sino en el ámbito de la sensibilidad que es el lugar de la experiencia real o posible. Finalmente es‑ tos juicios se dan en matemáticas (3+2=5; La recta es la más corta entre dos puntos); en física (principio de inercia, de gravitación; Todo lo que sucede tiene una causa, la verdad de este juicio no se funda en la evidencia, ni mediante el recurso a otros objetos. sino en un principio distinto, pero su verificación sólo es posible en la experiencia); ¿Se dan en Metafísica?. Sí, pero estos juicios contribuirán a poner límites a la facultad racional, como veremos enseguida.

§ 11 El Error. Es lo contrario a la verdad. Como hay dos fuentes de conocimiento, habrá dos fuentes de error: la sensibilidad y el entendimiento, que son los que conforman los dos polos del juicio. Si el error tiene su fundamento en la sensibilidad entonces tenemos la ilusión empírica, cuando de manera inadvertida fluye la sensibilidad sobre la imaginación y tomamos lo imaginado, esto es, lo aparente, por real y verdadero. Si se funda en el entendimiento tenemos la ilusión trascendental, cuando no se reflexiona lo suficiente sobre los conceptos o categorías, o bien cuando hacemos un uso incorrecto de los principios.

C LA RAZÓN (Vernunft)
§ 12 La Razón. Es la facultad del razonamiento, del discurso. Es la razón pura en cuanto razón discursiva. También en el seno de esta facultad se produce una síntesis, (una unión de una materia + una forma). Pero la materia ya no se encuentra en el plano de la sensibilidad (intuición), sino en el plano del entendimiento, de modo que la materia serán los juicios y principios que se fundaban en el entendimiento, y la forma será la establecida por el razonamiento, el discurso. Su estudio corresponde a la Dialéctica Trascendental que es la parte más extensa y tal vez la más importante de la Crítica y será donde se resolverán los problemas plateados al inicio de este tema por Kant.

§ 13 Las Ideas. Una idea es un concepto, pero no del entendimiento, sino de la razón (una raepressentatio discursiva). Podemos decir que la razón se rige por ideas, o mejor, que las ideas se fundan en la razón. Como representaciones reflexivas las ideas son conceptos que superan toda posibilidad de experiencia, esto es, son elementos enteramente intelectuales, discursivos, que se encuentran más allá de toda experiencia. Se trata de elementos ultraempíricos. Su función consiste en regular nuestros razonamientos. Las ideas son los principios que dan unidad a nuestros procesos discursivos y, en su virtud, se forma y vertebra todo nuestro sistema de conocimientos. Kant llama a este arte de construir sistemas Arquitectónica de la razón.

§ 14 El razonamiento. Razonar es relacionar juicios con el fin de ir hacia lo desconocido y descubrirlo ampliando con ello el horizonte científico. Gracias al razona­miento no solo comprendemos nuestro mundo real y existente, sino que podemos explo­rar nuevos ámbitos, nuevos territorios y, a la par, integrar todos nuestros conocimientos en un sistema coherente (Arquitectónica de la razón). Des­de Aristóteles se vienen admitiendo tres clases de razonamiento: El razona­miento categórico, que encierra una afirmación o negación rotunda; el razona­miento Hipotético, que encierra un supuesto, una hipótesis; y el razonamiento disyuntivo fundado en la disyunción. En virtud de estos razonamientos se es­tructura y vertebra la ciencia en su totalidad, pues el sistema de la ciencia es obra de la razón; y también de la metafísica como ciencia. Lo interesante es que cada razonamiento parece tener a la base una idea regula­dora o prin­cipio de la razón que dirige el movimiento, el discurso de la razón en su camino hacia la verdad.

§ 15 Las ideas como principios de la razón. Kant admite tres grandes Ideas: La idea de Dios, La idea de Mundo y la idea de Alma.
1º.¾ La Idea de Alma. Es Principio subjetivo y fundamento de todos los razonamientos categóricos. Siempre que se piensa algo hay un sujeto que lo piensa.
2º.¾ La Idea de Mundo. Es Principio Objetivo y el fundamento de todos nuestros razonamientos hipotéticos. Todo lo que no soy yo es Mundo.
3º.¾ La Idea de Dios es Principio Absoluto y el fundamento de todos nuestros razonamientos disyuntivos: «Entre el ser y el no ser no hay término medio, o se es absolutamente o no se es de ninguna manera». De la Idea de Dios procede la idea de unidad absoluta de las condiciones de todo lo que puede ser pensado.

§ 16 Crítica de la metafísica. Y entramos en el intento de solución del problema crítico centrado en el «uso teórico de la razón». Con los elementos que hemos ido mostrando Kant se dispone a criticar la metafísica, a efectuar un juicio valorativo de la misma. En realidad critica la metafísica racionalista tomándola por toda la metafísica, pero no es esta una cuestión que deba detenernos cuando tan cerca estamos de la solución. En efecto, el esquema de la metafísica racio­nalista había alcanzado con Wolff, discípulo de Leibniz, una extraordinaria perfección sistemática. Así la metafísica, ciencia de la totalidad, se divi­día:

A) Generalis (Ontología)
Metaphisica a.] Psicologia rationalis.
B) Specialis b.] Cosmologia rationalis.
g. ] Theologia naturalis (Teodicea)

Y es aquí, más en concreto, en esta metafísica especial de Wolff, donde la razón no el hombre, comete ciertos excesos, ciertas extralimitaciones, que la obligan a plantearse problemas que no puede resolver. Insistimos en que la extralimitación corresponde a la facultad racional, no al hombre; siendo así que este último, el hombre, tan sólo es, en el mejor de los casos, seguidor e interprete de lo que la facultad racional le comunica. Veamos brevemente estas dificultades de la razón:
1º.- Los Paralogismos (pará‑lógos). Es un cálculo o razonamiento (lógos) desviado (pará).Se trata de un razonamiento que no concluye de modo lógico. Su argumento: Si el Alma es sujeto, Principio Subjetivo, a partir de dicha idea podrán explicarse ciertos problemas que tengan por base la idea de sujeto o alma, pero pretender hacer de algo que es puro sujeto un objeto de conocimiento como ocurre con la Psicología Racional, es desviarse sustancial­mente de su propio cometido e incurrir en paralogismo. La psicología racio­nal de Wolff no es posible como ciencia. Es posible una psicología empírica.
2º.- Las Antinomias. Es una contradicción entre las leyes (nómos). Es la contradicción a que llega la razón cuando como en la Cosmología Racio­nal de Wolff se pretende determinar la naturaleza y origen del mundo, y saber, por ejemplo, si el mundo tiene un origen en el tiempo o es eterno. No lo sabemos, piensa Kant; y cuando más lo pensemos mayor será el abismo de nuestra ignorancia. Mas esta antinomia es una dificultad que la razón plantea pero no resuelve: no tenemos medio de comprobar o verificar lo uno o lo otro. La Cosmología racional, pues, tampoco es posible como ciencia. Una cosmología empírica es posible.
3º.- Los Sofismas (Sóphos, sabio). Es un razonamiento correcto en cuanto a la forma y por tanto aparentemente verdadero, pero que en cuanto a su contenido (materia) es falso. Los sofismas son relativamente frecuentes como difíciles de descubrir. Incurre en sofisma la Teología especulativa (de WOLFF en particular y de los racionalistas en general) al pretender demos­trar la existencia de Dios mediante pruebas racionales y lo que es peor, dis­currir sobre su naturaleza. Kant rechaza tanto los argumentos ontológicos como las pruebas a posteriori. Respecto de las pruebas a posteriori la prueba de la contingencia y la teleológica dice que sus argumentos son correctos en cuanto a la forma, pero como la verificación última tiene que producirse en la experiencia y esto no ocurre, (¿qué experiencia tenemos de Dios?), resulta que los argumentos ni prueban ni dejan de probar nada. De ahí su agnosticismo. La Idea de Dios escapa a nuestra comprensión cognoscitiva y las pruebas de su existencia son una muestra más de cómo la razón se plantea problemas que es incapaz de resolver.

§17 Conclusión ¿Existe la metafísica?. Transito a la doctrina moral,
Según lo visto las tres grandes Ideas --Dios, Mundo, Alma -- en tanto Ideas Trascendentes, nos son absolutamente desconocidas por estar más allá de nuestra experiencia y de nuestro conocimiento, experiencia y conocimiento en el hombre siempre limitados, pues todo lo humano es limitado y aquí lo que se juzga es el conocimiento humano. Si bien las Ideas como principios tras­cendentes nos son desconocidas, siguen siendo principios que regulan nuestros razonamientos, esto es, a partir de ellas podemos estructurar ciertos ámbitos de experiencia y de conocimiento pero ellas son, en sí mismas, desconocidas y tal vez incognoscibles. Por ese motivo Kant rechaza expresa­mente toda metafí­sica que pretende estar en posesión de un tal conocimiento de las Ideas, como ocurría con la metafísica racionalista. ¿Supone esto rechazar toda la metafísica? Hay división de opiniones y la respuesta no deja de ser un poco ambigua. Para Cassirer la respuesta será negativa, admitiendo, no obstante que la Crítica de la Razón Pura encierra una metafísica. Nosotros seguimos en este último punto a Cassirer, pero creemos, además, que en Kant se dan dos metafísicas (en realidad es una sola pero con dos vertientes o direcciones): Una Metafísica de la Naturaleza que coincidi­ría en gran medida con la física de Newton, y que no llegó a redactar siste­máticamente dado lo avanzado de su edad y la dedicación casi íntegra a la redacción de la nueva metafísica que estaba por hacer, que es la Metafísica de las Costumbres. Esta segunda metafísica nos introduce de lleno en el *Uso práctico de la razón». Aquí las Ideas de Dios, Mundo y Alma más la Idea de Libertad de acción se convertirán en hipótesis de la acción práctica diri­gida y encauzada por la voluntad. Estas Ideas son, pues, condiciones o supues­tos fundamentales, sin los cuales no tendrían sentido nuestras acciones.

KANT CRÍTICO II.
«Sólo el hombre, y con él toda criatura racional, es un fin en sí mismo»
«En el orden de los fines, el hombre (y con él todo ser racional es un fin en sí mismo»
KANT: Crítica de la Razón Práctica
La Fundamentación de la metafísica de las costumbres, (1785); y la Crítica de la razón práctica, (1788)
¿Qué debo hacer? Esta segunda parte la abrimos con la pregunta ¿qué debo hacer? Que nos introduce en la dimensión ética del pensamiento kantiano.
Introducción a la ética. No sólo pensamos, además, obramos. No sólo tenemos requerimien­tos teóricos, también tenemos exigencias prácticas. En el ámbito teórico del conocimiento intervienen casi exclusivamente las facultades lógi­cas del espíritu, en el ámbito práctico de las acciones domina casi sin discusión la voluntad ¿Qué debo hacer?.
§ 1 De la heteronomía a la autonomía morales.
A esta pregunta se ha respondido siempre desde diversas instancias. Quiere decirse: se ha buscado el fundamento del obrar , en el orden de la naturaleza, (cosmos), en la aspiración generalizada de la humanidad a la felicidad, en la voluntad de Dios, o en el sentido moral. Estas instancias son bien lógicas, físicas, metafísicas, religiosas, teológicas, en suma, siempre desde instancias heterónomas, distintas y alejadas de la propia esencia racional. El fundamento metafísico y teológico del obrar fue criticado por Hume. Según él no se puede pasar legítimamente del orden del ser (que es un orden del conocer, teórico), al orden del deber, práctico, pues son ajenos, distintos. Kant recogerá esta crítica. Para él, la acción prác­tica deberá fundarse, al igual que la razón pura, en la esencia misma de la razón (autonomía), no en instan­cia distinta alguna ajena a la racionalidad. Como autonomía equivale a libertad, y la libertad es uno de los conceptos clave de la época Moderna y de la Ilustración, uno de los ideales de la Revolución francesa, es interesante destacar que este concepto encuentra en Kant uno de sus fundamentos filosóficos más explícitos. Por todo ello, los caracteres que presentará la razón práctica, serán sustancialmente los mismos que hemos visto desplegarse en la C. R. Pura respecto de la razón teórica, la única diferencia no estará en el modelo a seguir, sino en el ámbito de aplicación. El ámbito de aplicación de la razón teórica es al ámbito de la naturaleza y para la razón práctica el ámbito de la voluntad. Lo que obtenemos mediante la razón pura son principios de conocimiento; con la razón práctica máximas o leyes de acción. Así, pues, frente a la heteronomía moral, que pretende establecer el principio racional de la moralidad, en algo distinto a la razón, como puede ser la educación (Montaigne), la convivencia social (Mandeville), la perfección interior espiritual (estoicos) o la voluntad de Dios (teólogos y moralistas); Kant afirma la autonomía de la razón, y la idea de la dignidad de un ser que sólo se rige por la ley a la cual está él mismo sometido por su propia voluntad, porque esta ley, como veremos está en la voluntad misma.

§ 1 La voluntad de acción: Máximas y leyes. El ámbito de la razón práctica es el ámbito de la voluntad. Las ideas de Dios, Mundo y Alma más la idea de voluntad son las hipótesis fundamentales sobre las que se asientan nuestras acciones. El origen de la obligación moral reside en la razón misma: «no solo somos seres racionales, también somos seres morales». El «también» es la referencia explícita de la racionalidad a la moralidad, de modo que junto a una racionalidad teórica habrá una racionalidad moral. ¿Qué debo hacer?
Para saberlo es preciso distinguir entre máxima y ley. Máximas son principios subjetivos de acción y dependen de la voluntad del sujeto. Leyes son principios objetivos de acción, son juicios universales y necesarios, esto es, válidos para todo sujeto racional. Las juicios que se aplican al ámbito de lo teórico se llaman principios del conocimiento, los que se aplican al orden práctico de las acciones de llaman leyes morales. Las leyes objetivas de acción práctica dan lugar a los imperativos que pueden ser de dos tipos: hipotéticos y categóricos.
§ 2 Imperativos hipotéticos. Los Imperativos Hipotéticos son principios subjetivos de acción. Son aquellos que declaran una acción prácticamente necesaria si la volun­tad se presenta algo como fin o si la voluntad se propone un fin determina­do. Estos fines pueden ser: fines posibles y entonces los imperativos hipo­téticos se convierten en reglas de habilidad: «si prosigues tal fin toma tal medio; o fines reales y entonces tenemos reglas de prudencia: «puesto que quieres tal cosa (ser feliz, por ejemplo) haz tal cosa y evita tal otra».
Observaciones: Los imperativos hipotéticos no ofrecen dificultad algu­na, se fundan en el principio de identidad. Piensa Kant que de la voluntad que quiere un fin deberá querer por idéntica razón los medios adecuados para su consecución efectiva. Se trata, por tanto, de una proposición analítica, pues se extrae descomponiendo el concepto de sujeto: de la idea de un fin a reali­zar surge la idea de la volición de los medios para conseguirlo. Los imperativos hipotéticos son, pues, juicios analíticos.
§ 3 Imperativo categórico. Declara una acción objetivamente necesaria en sí misma, sin relación a ningún fin. Es la regla de la moralidad, la ley moral universal y necesaria en que se fundan todas nuestras acciones.
Dificultad: Se trata de un proposición sintética a priori pero no de orden teórico sino de orden práctico. Es a priori, porque no esta sacada de ninguna experiencia, y es anterior (prior) a toda experiencia ya que desde ella se nos abrirá todo un campo de experiencia. Es sintética, porque está formada por elementos distintos enlazados en la proposición y porque el imperativo categórico un querer, una volición, no en cuanto a su propio contenido, sino a una ley formal de la razón.

«Obra según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal» (p.112)
Observaciones: Nada de esta formula procede de la experiencia. Por tanto, no tiene contenido material alguno, pero es el principio formal de todos los deberes, pues gracias a ella podemos extraer máximas de acción moral. Máxima es un principio subjetivo de acción, en virtud de la cual uno se propone obrar, (y el obrar puede muy bien ir contra las leyes). Ley es un principio objetivo de acción, esto es universal, válido para todo ser racional.
Experimento el imperativo categórico, incondicional, probándolo en la existencia, en mi propia vida, dice Jaspers, pensador existencialista; y gracias a su estructura formal, puede llegar a ser un inconmovible fundamento de mi obrar. El imperativo categórico no está sometido a prueba, soy yo quien estoy sometido a prueba ante su emplazamiento incondicional. Y es que el hombre ante este imperativo categórico, no está ante un precepto extrínseco, que tenga que cumplir por no tener más remedio que hacerlo, sino que, en tanto ser racional se impone a sí mismo como razón en general.

Otras formulaciones: «Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza»(p. 113) ; «Obra de modo que trates a la humanidad en todo momento, tanto en tu persona, como en los demás, nunca sólo como medio, siempre como fin ( p. 114).
Expone claramente la dignidad suprema del hombre a quien debe considerarse como un fin en sí mismo, nunca solo como medio.

§ 4 El Deber. Del imperativo surge la noción de deber, algo previo a todo contenido moral, lo que hace que su ética sea una ética formal, autónoma y a priori. Por deber entiende *la necesidad de una acción por respeto a la ley», la felicidad o el bien, aunque es algo connatural a las apetencias y deseos humanos, depende de la validez universal del imperativo, que es el mandato de la razón, que dice: Obra tu, o tu debes. Eso no quiere decir que se renuncie a la felicidad ni a las demás virtudes, pero sí que pasan a un segundo plano. De hecho, en la Metafísica de las costumbre recupera las virtudes como obligaciones del hombre.

§ 5 La autonomía de la voluntad y la libertad. Es la condición de posibilidad de todo obrar moral. Todo sujeto moral tiene la facultad de autodeterminarse con arreglo a principios autónomos propuestos por sí mismo. Esta autodeterminación es su propia libertad una de sus cualidades más preciadas.

VOCABULARIO DE KANT

Análisis, des-composición, contrario a síntesis.
Analítica, una de las partes más importantes y extensas en que se divide la CRP, (También la CRPrác. y la C del Juicio), en ella tiene lugar el análisis de la facultad de pensar (el entendimiento) .
Analítica de los conceptos puros o categorías. Es la primera división de la analítica trascendental. las operaciones son aquí el concebir, las categorías
Analítica de los principios. 2ª parte de la Analítica Trascendental, trata del los juicios y su división en juicios
analíticos, juicios sintéticos y juicios sintéticos a priori, y del sistema de principios, es la parte central de la crítica.
Antinomia, anti, contra, y nomos, ley, es una contradicción entre las leyes.
Agnosticismo, doctrina que afirma la imposibilidad de afirmar como de negar las ideas, por ser éstas trascendentes a la razón y por ello ser imposibles de verificación empírica alguna.
A posteriori: que es posterior, a la experiencia
A priori, Que es prior, anterior, a la experiencia.
Autonomía moral. opuesto a heteronomía, que no necesita de otro para saber cuál es su deber.
Axioma, verdad indemostrable, sin. evidencia
Axioma de la intuición. división de la analítica de los principios,
Categoría. Afirmación con los conceptos del entendimiento.
Concepto, De concipio menti, es una imagen, mejor, una representación intelectual. El concepto es universal y abstracto y necesario. Aporta la forma del conocimiento, por eso, aunque diferente se da unido a la intuición.
Concepto puro, un concepto universal que no ha sido sacado de experiencia alguna, por lo tanto, a priori.
Contingencia, contingente. Opuesto a necesario, lo posible de ser o no ser.
Cosa en sí, equivalente a noumeno..
Deber, obligación
Entendimiento, Facultad de entender y juzgar, es el lugar de la verdad y del error; y de los juicios o principios del conocimiento intelectual.
Ética. Ciencia del comportamiento.
Experiencia. Un concepto fundamental pero difícil de definir.
Facultades del conocimiento. Una sensible: la sensibilidad; 2 facultades lógicas: el entendimiento y la razón, que son teóricas y una facultad práctica, encaminada a la acción: la voluntad.
Fenómeno: de phaino, (phós, luz) que se ve por algún sentido. Contrario de Noumeno.
Filosofía Moral. Sinónimo de ética.
Ideas. Son los conceptos de la razón, también son principios reguladores. No hay ideas trascendentes.
Imperativo, de imperare, mando, un imperativo es una forma verbal, y, además un mandato. En este caso un mandato de la razón
Imperativo categórico, Es la Ley moral. Declaran una acción como objetivamente necesaria en sí misma, sin referencia a un fin determinado. Obra de modo tal que la máxima de tu acción pueda tornarse en todo momento en ley univers
Imperativos hipotéticos, son reglas de la moralidad, declaran una acción como prácticamente necesaria si la voluntad se presenta un sin determinado. Se trata de un juicio analítico, pues de la noción de fin sale la noción de los medios a emplear para conseguirlo.
Intuición, de in-tueri, ver en, equivale a axioma, que se ve, que no necesita demostración, es un conocimiento inmediato presencial, de un objeto. Kant solo admite intuiciones sensibles. Aporta la materia de conocimiento. Es lo contrario de concepto.
Juicio. Relación entre dos conceptos afirmando o negando. También Kant: síntesis de representaciones en una conciencia.
Juicio analítico. El sujeto está contenido en el predicado, analizando el S. encontramos el Pr.: A es A
Juicio sintético, el sujeto y el predicado son distintos pero están unidos por el verbo ser, su comprobación es a posteriori, en la experiencia: Mañana lloverá
Juicio sintético a priori. Juicios que tienen lugar en el intelecto, y por tanto son universales y necesarios, pero su verificación es en el ámbito de la experiencia. Gracias a ellos la ciencia puede progresar: se dan en matemáticas, lógica, física: ¿Se dan en metafísica?
Ley moral: principio objetivo, equivalente al imperativo categórico.
Libertad. Una idea, también condición de la moralidad.
Máxima. Norma o principio subjetivo de acción
Noumeno es contrario a fenómeno. Y sinónimo de cosa en sí, todo aquello que está más allá de los fenómenos y de la experiencia posible. El pensamiento en la medida que lo que piensa no es comprobable.
Paralogismo. De pará- lógos un atentado pará contra la opinión logos corrientemente admitida
Postulados del pensamiento empírico. Uno de las secciones en que se divide la analítica de los principios y que estructuran y vertebran el saber científico.
Principio. Origen, fundamento de una cosa.
Razón, una facultad intelectual y lógica que tiene como misión primordial ir hacia lo desconocido mediante el razonamiento, que consiste en ligar juicios o proposiciones dados por el entendimiento
Sensibilidad, facultad general receptiva, pasiva, gracias a ella los objetos, las cosas, los entes, nos son dados, se opone a entendimiento y a razón.
Sofisma. Razonamiento aparentemente verdadero, o verdadero en cuanto a la forma, no en cuanto al contenido.
Trascendental. Máximamente real. Las propiedades trascendentales de los entes son unidad bondad y verdad.
Trascendente. Que rebasa, trans, el plano de lo racional; por ello está más allá de lo verificable. Las ideas de Dios, Mundo, Alma y Libertad, son trascendentes.
Voluntad facultad de querer, rige la razón práctica.

VOCABULARIO DE PLATÓN

Agnosía: Desconocimiento, ignorancia. Es un estado mental,
Alma (psiqué). Junto con el cuerpo forman una unidad llamada hombre, es simple, inmaterial y espiritual. La unión no es armoniosa porque el alma está encerada, como en una cárcel.
Alma Concupiscible o sensible. Radica en el abdomen, pare del psiquismo humano en que se asienta
Alma irascible: situada en el pecho, su centro es el corazón, sede de las pasiones nobles y desinteresadas
Alma racional: parte del psiquismo humano, que reside en la cabeza, sede de la razón, ocupa la posición dirigente
Anarquía: desorden,
Areté, aretai (pl.) perfección, ver virtud
Arquitecto, Ver Demiurgo
Conjetura. Es el primer grado y más imperfecto de conocimiento. Un saber de sombras agrandadas.
Cosmos: Orden, conjunto ordenado, se opone a caos, desorden. ver mundo.
Cosmología: Ciencia del cosmos, mundo,
Demiurgo: Demos, pueblo, casa, ergón, constructor: arquitecto, artífice. Del Demiurgo, teniendo en su mente las ideas, que son eternas, las utilizó como modelo para la construcción del mundo real, en que vivimos.
Democracia: Gobierno del pueblo. Régimen de la libertad
Dialéctica: Forma, método de conocimiento y de sistematización de la realidad.
Dialéctica ascendente. El camino a través de los grados del saber que se remonta al mundo de las ideas.
Dialéctica descendente: camino inverso. Parte de las esencias, las ideas. Opera por análisis de las ideas.
Dualismo: Forma de pensar platónica. Hay un dualismo cosmológico, físico, ontológico, antropológico, etc.
Eidolón: idolo, ideita
Eidos. Ideas, la esencia, la forma permanente, ver ideas
Episteme: ciencia. 3º grado del conocimiento.
Estado ideal. Es una totalidad compuesta de tres clases sociales, que vienen a coincidir, en el plano social o político con las 3 partes anímicas y con las 3 formas de virtud.
Estados Mentales: La ignorancia (agnosía), la opinión, (doxa) el conocimiento (gnosis)
Felicidad: (eudaimonía): Todos los hombres aspiran a la felicidad. Esta aspiración puede lograrse bien mediante el conocimiento de las ideas, bien llevando una vida honorable.
Fortaleza: (andria) o valor. Virtud propia del alma irascible.
Hombre: ser dual compuesto de una parte material, cuerpo, y de una parte simple e inmaterial, el alma. Unidos accidentalmente. Es un microcosmos: contiene, en pequeño todo lo que contiene el mundo, cosmos.
Ideas: los arquetipos, modelos ejemplares de las cosas, la forma, la esencia permanente, aquello que no cambia. Son las realidades del mundo superior.
Ideias: En ell plano físico: las idea de Bien, Belleza y Verdad; en el plano humano: El Bien, la Belleza y Justicia.
Imitación: ver mimesis. Las cosas copian, imitan, las ideas.
Inteligencia: Es el grado de conocimiento supremo. Una suerte de intuición o visión directa de las ideas.

Justicia: suprema virtud, que engloba alas demás virtudes. Admite una J. Cósmica: el orden del universo y una J. Humana, en el orden individual y político.
Mimesis: Imitación. Las ideas son modelos, causas, las cosas son efectos. La relación de las cosas con las ideas sus causas es a través de la imitación. Las cosas imitan las ideas, y las copias son perores que el modelo o prototipo, de ahí su mayor imperfección
Mundo: Término latino que se traduce como conjunto ordenado, orden (cosmos). La unidad que contiene todo lo existente.
Mundo celeste: coincide con el m. ideal
Mundo Ideal. Situado en la región supraceleste. Es el verdadero mundo, el m. Ideal. Pero no es visible para los sentidos solo para la inteligencia.
Mundo terrestre es este mundo visible y sensible en el que habitamos. Es un mundo engañoso, de apariencias, inestable. Es como una cárcel.
Mundo real, o m. sensible es el m. en que vivimos, se trata de un m. aparente, porque está basado en la percepción de los sentidos y los sentidos, a menudo, nos engañan.
Oligocracia: Oligos, débil, cracia, gobierno: gobierno de débiles
Oligarquía: Oligos, pocos, arquía, gobierno de pocos, fundado en el principio de desigualdad,
Ontología: Ciencia del Ser (Ontos, ser, logía, ciencia)
Opinión: Doxa. Es una forma de conocimiento muy inestable y cambiante. También es un estado mental.
Participación: Concepto fundamental en la teoría de las ideas de Platón.
Pistis. Imaginación, fe 2º grado del saber Ver
Política, polités, sinónimo de Constitución, de Estado
Politeia: Ver Costitución, república
Prudencia Virtud del alma racional.
Razón: facultad suprema del hombre.
Razón ascendente: coincide con la dialéctica ascendente.
Razón descendente: Coincide con la dialéctica descendente.
Razón matemática: (dianoia) Pertenece al grado del saber de la Episteme. Se trata de un saber por hipótesis, paso previo al mundo de las ideas.
Reminiscencia: Recuerdo. El alma ha contemplado las verdades en una existencia anterior.
República. Término latino que sirve para traducir el término griego politeia: la Constitución, el Estado, política.
Sophia: Sabiduría. Virtud del alma racional. Para Platón saber es recordar.
Sophrosyne: ver Moderación, templanza
Templanza: Ver moderación (Sophrosyne)
Valor: ver fortaleza.
Verdad: Decir lo que es una cosa.
Vicio: Lo contrario de la virtud: fealdad del alma. Entre los vicios: la ignorancia, la injusticia, la cobardía, etc..
Virtud: areté, perfección, se entiende como armonía, o belleza del alma, como salud del alma
Virtudes cardinales: Justicia, sabiduría o prudencia, fortaleza y templanza.
Virtudes morales: además de las v. c. Platón admite otras virtudes: el conocimiento, la piedad, el arte

EL PENSAMIENTO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

Introducción:
En este tema estudiaremos el pensamiento de una de las personalidades más eminentes de la historia de la filosofía. El pensamiento de Santo Tomás. Su pensamiento discurre a lo largo del siglo XIII, dentro del pensamiento medieval. Será conveniente que nos interroguemos por esta Edad Media con el fin de integrar su pensamiento dentro de la historia a que pertenece.
Se llama medio a lo que se encuentra entre dos extremos. La edad Media se encuentra entre la edad Antigua y la Edad Moderna. Se trata de una etapa, más bien larga de transición, donde, en apariencia más que crear algo nuevo, se conservó todo lo que se pudo salvar de las invasiones bárbaras, se transmitió lo ya existente de una manera paciente y continua y se recuperó a la par toda la herencia cultural del mundo antiguo Grecorromano. Esto vale para la primera parte, porque desde el año mil, hay una gran originalidad, arte asturiano, románico, Gótico. Idiomas nacionales, grandes cantares de gesta, poesía lírica etc. Cronológicamente es un periodo de unos mil años que va entre la caída del Imperio Romano, hasta la caída de Constantinopla a manos de los turcos, (En el 410 entra Alarico en Roma y la saquea. En el 476, es el fin del Imperio Romano de Occidente. Para España la Edad Media comienza en el 711, cuando los árabes invaden la Península. Algunos historiadores ponen el inicio en el 800, coronación de Carlo Magno, como Emperador de Occidente); ya en el Renacimiento. (Para el fin de la edad Media tampoco hay demasiado acuerdo. Suelen señalarse: 1443 invención de la imprenta por Guttemberg; 1452, Nacimiento de Leonardo, primer renacentista completo; 1453, caída de Constantinopla; 1492, caída de Granada y descubrimiento de América; e incluso hay quien prolonga la este periodo hasta el reinado de Federico el Grande) [siglo XVIII, 1740]. El término Edad Media fue acuñado por los renacentistas, y siempre tuvo un matiz peyorativo. Su sentido es vago y huidizo. No es fácil señalar con precisión ni cuando empieza ni cuando acaba. Además este término sólo vale para Occidente, cuya historia nunca puede tomarse por la Historia Universal.
§ 1 EL MARCO HISTÓRICO
La Edad Media. De la antigüedad al Renacimiento. La edad media es un periodo medio intermediario entre dos edades, la edad antigua y la edad moderna. Un periodo de cierta estabilidad, bastante dilatado, de unos 1000 años de duración, que comenzó con el saqueo de Roma (el 410) o la caída del último emperador romano Rómulo Augusto (476); o la toma de Alejandría a manos de los árabes (EL 642) completándose la destrucción de la Biblioteca. Y tiene su final en las puertas de la edad moderna (siglo XVII), la caída de Constantinopla (hoy Estambul) a manos de los turcos en 1453. El nacimiento de Leonardo de Vinci (1452), primer hombre del Renacimiento completo o la edición de la primera Biblia por Guttenberg.
Este periodo se caracteriza por un recibir y conservar lo que no se destruyó tras las invasiones bárbaras que asolaron lo que fue el Imperio Romano; en un transmitir el legado guardado; y en un restaurar el legado de la antigüedad. Es una de las épocas donde se tiene la impresión que menos se quiso ser original. Pero tampoco es tan negativa ni presenta, los caracteres tenebrosos con que la caracterizaron los hombres de Renacimiento: no fue una Edad oscura, ni una Edad Bárbara. Tópicos estos que conviene desterrar tras una reflexión porque en la edad media es donde se pusieron las bases de lo que será la cultura Occidental.
— La alta edad Media. Hacia el año 1000, donde se inicia la cultura occidental. Nuestro autor pertenece a la parte final de este periodo, al siglo XIIL Una época de oro para la filosofía, pero también una época sorprendente en otros ámbitos, es la época de las grandes catedrales, la época del despliegue de las Universidades y la época de las grandes sumas, especie de enciclopedias medievales. Aunque se hablaba y pensaba en latín, era el lenguaje culto, los idiomas nacionales irán imponiéndose paulatinamente-
— La baja edad media es la continuación de la anterior, comienza con la crisis del siglo XIV, es. una época de intransigencia de intolerancia. De malas cosechas en el terreno económico. En el religioso gran parte lo ocupa el destierro de los Papas a Avignon. Filosóficamente, el nominalismo. Persiste la escolástica pero se hace nominalista. Los pensadores más representativos son Guillermo de Ockham y Nicolás de Cusa.
La sociedad medieval. Es una sociedad en gran medida estratificada.
§ 2 EL MARCO CULTURAL
Tras la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) y Aristóteles un año más tarde (322 a. C.) se inicia un largo periodo dentro de la Edad Antigua conocido por Helenismo. Se trata de un fenómeno global que afecta a la cultura en su conjunto: la ciencia y la filosofía, que serán llamadas, por eso mismo, helenísticas. La capital cultural será Alejandría, ciudad fundada por Alejandro Magno en el delta del Nilo, en Egipto. Su museo y la biblioteca recogieron y acumularon e irradiaron todo el saber de la época. En un periodo tan dilatado no pudo haber excesiva uniformidad, en principio la lengua culta del pensamiento y del habla fue el griego, y siguió siéndolo en el Mediterráneo Oriental, en el Occidental, Roma impuso su ley y el latín fue imponiéndose poco a poco, por lo que a partir del siglo I podemos hablar de un helenismo griego y uno romano. Los rasgos distintivos de este periodo son:
a) La filosofía helenística. El helenismo es una época de crisis, persisten las escuelas antiguas Platonismo, Academia, aristotelismo, peripatéticos, con transformaciones, neoplatónicos (Plotino). Y surgen escuelas nuevas que se desentienden de los problemas teóricos relativos al universo, la verdad y los principios del conocimiento, y surgen doctrinas morales que pretenden dar solución al problema del humano vivir, se desinteresan por los problemas teóricos y se interesas por los problemas morales. Las escuelas más importantes de ese dilatado periodo son el estoicismo, el epicureísmo y el escepticismo.
b) La ciencia helenística. Como rasgo distintivo de este periodo debemos señalar el desarrollo de la ciencia, de la matemática, con Arquímedes, Euclides, de la astronomía, con Aristarco y Ptolomeo, de la medicina, con Galeno, pero también de la crítica filológica y literaria, por influjo de Aristóteles, que se practicaba de una manera bastante similar a la de hoy y que gracias a la inestimable ayuda de científicos e investigadores de este periodo podemos hacernos una idea de la gran labor, de la originalísima tarea que se llevó a cabo durante la época clásica y que aun hoy sigue fascinando.
c) El cristianismo. Un tercer fenómeno caracterizará esta época: el fermento religioso en el Mediterráneo. Su punto de partida está en las conquistas de Alejandro Magno, y en la comunicación y contacto con pueblos muy diversos del Oriente asiático, y luego, esa unidad impuesta por Roma en el Mediterráneo (Mare Nostrum). Se caracterizó por una afluencia de doctrinas religiosas y también por una gran preocupación religiosa muy ligada a los temas morales que se desarrollaban en filosofía. Dentro de las múltiples doctrinas hubo una que se impuso. Tuvo su origen en Palestina, un minúsculo territorio romano del Mediterráneo Oriental. Su fundador fue Jesús de Nazaret. Y recibió el nombre de religión cristiana; al principio fue perseguida por los emperadores romanos. Pero con Constantino, se regularizó su situación.
— E! paganismo y el cristianismo. Se llama paganismo a la religión politeísta que practicaban los griegos y los romanos, antes después de la aparición del cristianismo...
— La patrística y la escolástica. Desde un punto de vista filosófico la patrística, primero con los padres apologetas y luego, con los grandes padres, desarrolló una forma de pensar muy distinta del paganismo; al principio centrada en la defensa de la fe y de la religión, que era, ante todo, una doctrina de salvación. Y para ello, solían inspirarse en la dialéctica platónica; de ella sacaban los argumentos para luchar contra el politeísmo y contra la religión del estado (esto es, de Roma) cuyo Emperador tenía como atributo la suprema magistratura romana; era el Sumo Pontífice.
a] La patrística. Es el progreso y desarrollo del cristianismo en un mundo hostil. Ese elemento hostil era el paganismo y la religión del Estado romano que deificaba la figura del Emperador. Hecho este incompatible con la creencia en la existencia de un solo Dios. Hubo una patrística oriental: Orígenes, San Ireneo, san Justino; y una patrística occidental: Tertuliano, san Agustín, tal vez el pensador cristiano más representativo de Occidente y que nació en Tagaste, Numidia norte de África.
b]La escolástica. Es el progreso y desarrollo del cristianismo en un mundo gobernado por la idea de un solo Dios, personal, Trascendente y Absoluto, creador del Mundo y del Hombre. Se desarrolló durante la época Medieval; y, como señala J. Marías no hubo una sola escolástica sino tres: la escolástica Judía, la árabe y la escolástica cristiana. Las tres tienen como supuesto general común el teísmo, el monoteísmo, la creación y otros principios comunes que se remontan, en el ámbito religioso, a la Biblia. Y en el ámbito filosófico a Platón y Aristóteles.
¾La escolástica cristiana. Bebió en fuentes griegas, romanas y árabes y judías. A menudo la influencia es benéfica, como en el caso de Avicena, otras perturbadora, como en el de Averroes y el averroísmo latino.
¾La tradición agustiniana. El ejemplarismo medieval. San Agustín fue el pensador cristiano mas influyente a lo largo de la edad Media. El supuesto básico de su pensamiento, ya no es la idea de mundo, cosmos o naturaleza. Este mundo se ha vuelto problemático, ya no puede tomarse como apoyo o fundamento de ninguna realidad primaria, porque hay algo que es más originario. Esta realidad primera y fundamental, creadora del mundo, de la vida y del hombre es Dios. Por ello, la filosofía cristiana introduce dos elementos nuevos ajenos a la razón, a saber: la revelación y la fe. La unión de ambas surge la fe revelada cristiana. A estos dos elementos añade un elemento procedente de la filosofía griega, el lógos, que es el elemento filosófico y explicativo que caracteriza a todo pensamiento.
§ 3 La filosofía del siglo XIII
Durante este periodo entra en escena Aristóteles. Vine de la mano de los árabes. Hasta entonces la influencia la había ejercido Platón a través de san Agustín. A partir del siglo XIII Aristóteles gracias a Santo Tomás se irá imponiendo.
A.‑ SANTO TOMÁS: EL HOMBRE Y LA OBRA.
Santo Tomás fue un escritor fecundo. En poco más de veinte años, entre 1252 y 1274, escribió más de ciento treinta obras, de diversa extensión, al­gunas tan monumentales como la Summa contra gentiles o la Summa Theologiae. Casi todas las escribió de su puño y letra, y sólo al final de su vida se permitió dictar a tres o cuatro amanuenses a la vez, sobre materias distintas preparadas de antemano, con el fin de satisfacer los compromisos adquiridos, y descargarse un poco del abrumador trabajo que llevaba a cabo. Dormía muy poco y trabajaba y meditaba mucho, unas dieciséis horas diarias.
En su relación con los clásicos, con la filosofía de Aristóteles y con el pensamiento de los Padres Griegos, se procuró traducciones directas y de confianza del griego. Traducciones debidas a Guillermo de Moerbeke, que era Penitenciario del Papa en Roma y un gran helenista. Este hecho supone una cierta originalidad a la par que un deseo de autenticidad, pues las obras de Aristóteles que se manejaban al presente eran traducciones del árabe y que habían sido glosadas y comentadas filóso­fos escolásticos árabes y judíos.
B.—SANTO TOMÁS: LA OBRA. La «Summa Theologiae».
Toda la obra de Santo Tomás podemos dividirla:
1º.— Comentarios a Aristóteles y Comentarios a las sentencias. Son obras de interpretación y crítica de obras de filosofía y de teología.
2º.— Las Summas que son dos. La Summa contra gentiles (1259‑1264). Y la Summa theologiae (1266‑1272), completas la 1ª y la 2ª Parte. La 3ª Parte se interrumpe bruscamente en la cuestión 90. El resto [suple­mento] fue añadido por fray Reginaldo).
3º.— Disputationes o cuestiones disputadas, que tratan temas filosóficos y religiosos.
4º.— Los quodlibet, o quodlibeta (pl.) que eran preguntas que hacían los alumnos libremente al profesor, dando lugar a las quaestiones quotlibetales, algunas de ellas muy famosas.
5º.—Otras obras: discursos, opúsculos sobre diversas materias: moral, liturgia, apologética, sobre el dogma, filosofía; conferencias y sermones.
La «Summa Theologiae. La comenzó cuando tenía cuarenta años (en 1265),al ser destinado
a Roma. Se encontraba en plenitud de sus facultades físicas e intelectuales, en po­sesión de una larga experiencia y de profundos conocimientos sobre las más variadas materias. En estas condiciones decide dar a la luz una obra nueva y original que será la Summa Theologiae. Trabajó en ella durante ocho años.
La Primera Parte la escribió rápido (1266‑1267). Trata de Dios, de su existencia y de su esencia (naturaleza), de sus Atributos, de la creación y de su relación con los entes creados (consta de 119 cuestiones).
La Segunda Parte tiene dos grandes secciones, la 1ª Sección estaba muy adelantada cuando tuvo que trasladarse a Paris (1268‑69) y trata del fin último del hombre y de los actos humanos (consta de 114 cuestiones). La 2ª Sección de esta Segunda Parte la compu­so durante su estancia en Paris (1270‑ 1271) trata de las virtudes (189 cuestiones).
La Tercera parte. De Paris retornará a Italia. En Nápoles, mientras im­parte su docencia en la Universidad, escribe la Tercera Parte, que trata del Verbo encarnado y de los sacramentos, hasta la cuestión 90 (desde Septiembre de 1271 hasta el 6 de Diciem­bre de 1273) en que interrumpe bruscamente su trabajo, por lo que la obra quedará sin terminar. Tras un sueño en que se le anticipan los dones de la vida eterna, pierde todo interés por el trabajo. «No puedo —dice—, después de lo que Dios me ha hecho entrever de sus miste­rios de la vida eterna, todo cuanto he escrito me parece paja, y más vale pre­pararse para la gran cosecha de grano de la vida que Dios me tiene reservada». Poco después, el 7 de Marzo de 1274, moría en el castillo de Fosa Nova, mientras iba de camino al Concilio de Lyón. Lo que faltaba lo completará Fray Reginaldo con materiales dejados por el propio Santo Tomás y que consti­tuyen el Suplemento a la Tercera Parte. Mientras hacia esta obra Santo Tomás daba y preparaba clases, escribía sermones, pronunciaba conferencias, atendía consultas de todo el mundo: desde reyes, hasta frailes y particulares, lo que interrumpa su trabajo y entorpecer el ritmo de sus reflexiones. Causa asom­bro la capacidad de trabajo y como su pensamiento se proyecta­ba a al vez so­bre diversos frentes.
El título: No sabemos si el mismo Tomás puso alguno a esta obra; no se nos ha con­servado ningún autógrafo suyo. Los manuscritos más antiguos y autorizados, (del siglo XIII), le dan el título de Summa Theologiae o Summa de Theologiae, y así la suelen denominar los primeros biógrafos de Santo Tomás. El título es común a otras obras que se escribieron en aquella centuria. En cuanto a la traducción al español, primero se la llamó Suma de Theologiae, pero hoy se la conoce con el nombre de Suma Teológica, que es posterior, relativamente re­ciente, sólo en raras ocasiones se encuentra en manuscritos medievales.
C.‑ SANTO TOMÁS: LA DOCTRINA. ( La phiilosophia perennis)
§ 1 EL ORDEN TOMISTA
DIOS
Existencia = Esencia

Ángeles
Espíritu
Hombres
Razón
Animales
Percepción sensorial
Vegetales
Vida vegetativa
Primeros elementos
Cuerpos

La filosofía de Stº Tomás pasa por ser una filosofía del orden. La rea­lidad en su conjunto se nos presenta como ordenada. Pero este orden, además de un fundamento racional, que ya fuera encontrado en la
filosofía griega, presenta otro fundamento que procede de la religión cristiana: la fe. Se tra­ta de un orden
fundado, sobre todo, en la fe. Fe, según la definición corrien­te, no es un saber que yo posea, sino la certidumbre que me guía; y, a diferencia de la razón, fundadora de la lógica, la metafísica, la teología y en gene­ral las ciencias, que exige ser probada y demostrada, la fe no puede ni probarse ni demostrarse: es una convicción sin pruebas. Según la interpretación cris­tiana del mundo fundada en la fe, todo ente no divino es un ser creado (un ens creatum). El universo entero ha sido creado por Dios. De ahí que reine un orden esencial, perfecto, donde cada cosa, cada ente, ocupa un lugar determinado
en el todo, en el orden. Hay, en efecto, una clara jerarquía de entes que se corresponde con una clara jerarquía de valores. La es­cala jerárquica de los entes va de Dios, por el hombre, al animal, la planta y los minerales. A esta jerarquía de entes corresponde, como decimos, una escala jerárquica de valores: al bien común es superior al bien particular, el alma al cuerpo, lo espiritual a lo material. Aunque Santo Tomás funda su pensamiento en la filosofía de Aristóteles y toma de él casi toda la estruc­tura lógica, el orden que sigue es rigurosamente inverso .
En efecto, el orden aristotélico parte de los sentidos y procede de aba­jo arriba: de lo más inferior captado por los sentidos, («todos admiten que algunas cosas sensibles son sustancias»), a lo más inteligible e inmaterial, («se dice que la sustancia es el último sujeto, Dios»); desde los seres de­terminados que encontramos en diverso grado: sustan­cias simples, vegetales, animales, hombres, hasta la primera causa o primer ser: Dios
El orden tomista tiene un marcado carácter teológico. Santo Tomás pien­sa desde la idea de Dios. Por ello Dios será el punto de partida de la gradación de los seres que estructuran el universo en su conjunto, procurándonos una visión armónica enteramente inteligible:

1º. Dios, Ser viviente simplicísimo, Subsistente, Acto Puro.
2º. Los ángeles y almas humanas separadas, seres vivientes subsistentes compuestos de acto y potencia, de esencia y existencia;
3º. Seres vivos no subsistentes, compuestos de materia y forma (o alma: vegetativa, sensitiva e intelectiva). El hombre, por su alma intelectiva ocu­pa un lugar privilegiado dentro del orden de la creación, al estar referido, religado, a las realidades espirituales superiores.
4º. Seres no vivientes, corpóreos, compuestos de mate­ria y forma.
5º. Los accidentes.

El hombre, por su alma, ocupa un lugar privilegiado dentro del orden, en medio de las criaturas que pueblan el cosmos; y si bien lo único que de verdad le importa es la salvación de su alma y la vida perdurable, eterna, que le proporciona su fe, también deberá cumplir su misión en este mundo como ser dotado de ra­zón. No obstante, Santo Tomás es ante todo un teólogo, un pensador que pone todo su intelecto en la desvelación del problema fundamental: Dios. Por ello su verdadero fin es la Theologiae, (incluso la Theologiae revela­da, como antagó­nica de la teología natural), no la obra de la razón, no la fi­losofía. Pero no se olvida de la razón: supone un camino enteramente legítimo para confirmar y mostrar lo que se sabe por fe y no puede probarse.
Por eso es preciso que contestemos a estas dos cuestiones:
1º la dife­rencia precisa de razón y fe en santo Tomás
2º la diferencia entre teología natural y teología revelada.
§ 2. ‑ LA RAZÓN Y LA FE
Razón procede de Logos y Ratio. Pueden tener varios significados, pero solemos entenderlos como un saber que puede probarse mediante el argumento, el razona­miento, la palabra. La fe (phos) es una luz interior, una certidum­bre sin pruebas. La fe se apoya en el concepto de revelación: la manifesta­ción de Dios mediante la palabra, la demanda, el suceso, situados inmediata­mente en el espacio y en el tiempo. Dios elige el que quiere mostrarse, cuan­do y donde quiere. En la revelación el hombre es pasivo y Dios activo. Solo hay una revelación: la revelación de Dios; y una fe, que cree, con convicción sin pruebas, en esa manifestación de Dios, y en el mensaje de esperanza que ha dado. De la unión de la fe y la revelación surge la fe revelada cristiana, que contiene la especificidad de la religión cristiana: lo que la distingue de otras religiones no cristianas. Las rela­ciones entre razón y fe revelada pueden ser:
1º.— De autonomía, cada una tiene su propio horizonte de aplicación ente­ramente definido y separado; filosofía y teología revelada se encuen­tran en un régimen de igualdad; 2º.) Por distinto camino, pues son diferentes, pue­den referirse a lo mismo, como ocurre cuando tratamos el problema de la existen­cia de Dios. La razón puede acercarse a la verdad suprema siguiendo su propio camino que no es otro que el del razonamiento demostra­tivo, mientras que la fe, siguien­do su propio camino, el camino de la revelación, llega a lo mismo: a Dios;
3º.— La fe ayuda a la razón o la razón a la fe. En este­ caso la razón señala los limites de lo que puede ser conocido por la sus propias luces, pe­ro presta un utillaje lingüístico y sirve de comunicación con otros filóso­fos que no comparten la misma fe (árabes y judíos), en el primer caso la fe propone nuevas verdades al razonamiento;
4º.—¿Qué ocurre si hay conflicto? Santo Tomás no cree en la doble verdad, una verdad racional y otra revelada: o se debe a un fallo de la razón y si debiera optar por alguna se decidiría por la fe; o se debe a una insuficiente consideración de los datos de la fe, si bien, Santo Tomás consideró sólo la primera posibilidad.
§ 3 TEOLOGÍA NATURAL Y TEOLOGÍA REVELADA
El fin de hacer una obra tan importante como la Summa theologiae es dar a conocer a Dios, principal objeto y misión de un teólogo y de un hombre re­ligioso, no solo para contemplar la plenitud de su esencia y como anticipo y esperanza de lo que sucederá en la otra vida: la vida auténtica y perdurable, sino para darlo a conocer a los otros, y hacerlos partícipes del mismo mensa­je de esperanza y felicidad eterna. Ahora bien, al tratar la cuestión de Dios, resulta que Éste tiene una unidad de esencia (que es uno) y una Trinidad de Personas (con arreglo al Misterio de la Santísima Trinidad, ante el cual la razón no tiene nada que decir porque no puede decir nada: se trata de una verdad revelada y por tanto creída). El verdadero fin del teólogo es la revelación, esto es, el discurso sobre esas verdades que escapan al discurso de la razón. Hay verdades de razón y verdades reveladas, por lo que se dan dos teologías: una teología natural y una teología sobrenatural o revelada.
La teología natural, trata de Dios según las luces de la razón y de la experiencia, porque lo natural en el hombre es la razón; se la conoce desde Leibniz con el nombre de teodicea. En Santo Tomás la Teología natural es un tratado filosófico, o mejor, la culminación de la filosofía que trata el problema de Dios Uno, y las cuestiones que le son inherentes: el pro­blema de su existencia, de su esencia y atributos (o perfecciones), así como de las operaciones divinas tanto inmanentes como trascendentes. Según Gilson esta parte es la más elaborada y en la que se manifiesta como un genio en verdad original (p.492)
La Teología revelada se funda en la palabra misma de Dios, tal como Él mismo la ha dado a conocer, sobre todo en los libros sagrados. Esta Palabra de Dios (el Verbo divino) forma un tipo de verdades que no son de razón, que trascienden la razón, de ahí que se la denomine: Teología Sobrenatural, porque está más allá de la razón, o porque esta, la razón, se torna incapaz de dis­currir algo coherente. La palabra de Dios puede ser objeto de interpretación, de exégesis, de comentario, pero no de un discurso racional demostrativo. Esta teología trataría de Dios que contiene una Trinidad personal y de Cristo, el Verbo Encarnado, único camino de ir hacia Dios.
II EL ORDEN TEÓRICO
Se abre con la máxima: «debes conocer el orden de la naturaleza porque ha sido creado por Dios». Este conocimiento incluye, a su vez, el conocimiento del propio Dios, Ser Supremo, de su existencia y de su esencia y atributos, poniendo en acto (haciendo efectivas) todas nuestras potenciali­da­des, que, por nuestra esencia (humana) nos han sido conferidas: la razón y la fe.

§ 1 El Ser Primero (Dios)
La primera cuestión que se plantea Stº Tomás respecto de cualquier ente es la de saber si en general, existe dicho ente, para saber luego qué es. Esto mismo se aplica al Ser de Dios. Se trata de un comienzo lógico. Stº Tomás es un teólogo, la teología es una ciencia, por tanto deberá proceder lógicamente. La primera cuestión a resolver es la de saber si existe. Si no existiera, no habría ciencia, ni habría problema.

§ 2 ¿Existe? La cuestión de la existencia
Si queremos investigar una cosa, una esencia, debemos saber si existe, so­bre todo si no es objeto de conocimiento inmediato, de intuición (evidencia). Se hace preciso demostrar su existencia. Tal cosa ocurre con Dios, que no es objeto de conocimiento inmediato, ni de intuición, ni de evidencia, no es un axioma. Muchos no tienen una idea clara de Dios, incluso algunos no tienen ninguna idea. Por ello es preciso demostrarla. Partiendo de la fe revelada que tiene todo cristiano, la idea de Dios es, por lo pronto, uno de los preámbulos de la fe: una verdad límite, una verdad que es, por un lado, revelada (necesaria para la salvación del alma), pero por otro demostrable por el recurso a la razón: es una verdad de razón.

§ 3 La Demostración a priori. Argumento ontológico. San Anselmo.
Llamado argumento a simultaneo pretende demostrar la existencia de Dios partiendo del análisis de la idea de Dios.
Plegaria: Señor, Tú que das la inteligencia de la fe, dame cuanto sepas que es necesario para que entienda que existes, como creemos, y que eres lo que cree­mos; creemos ciertamente que Tu eres algo mayor de lo cual nada puede pensarse. (Problema:) ¿Y si por ventura no existe una tal naturaleza, puesto que el insensato dijo en su corazón: no existe Dios?. (Paso 1º:) Mas el propio insensato, cuando oye esto mismo que yo digo: «algo mayor que lo cual nada puede pensarse», entiende lo que oye; y lo que entiende está en su entendimiento, aunque no entienda que aquello exista realmente. (Paso 2º:) Una cosa es, pues, que la cosa esté en el entendimiento, y otra entender que la cosa existe en la realidad. Pues, cuando el pintor piensa lo que ha de hacer, lo tiene ciertamente en el entendimiento, pero no entiende que exista todavía en la realidad lo que todavía no hizo. Sin embargo, cuando ya lo pintó, no sólo lo tiene en el entendimiento, sino que también entiende que existe en la realidad, porque ya lo hizo. El insensato debe convencerse, pues, de que existe, al menos en el entendimiento, algo mayor de lo cual nada puede pensarse, porque cuando oye esto, lo entiende, y lo que se entiende existe en el entendimiento.(Paso 3º:) Y, en verdad, aquello mayor de lo cual nada puede pensarse, no puede existir sólo en el entendimiento. Pues si sólo existe en el entendimiento puede pensarse algo que exista también en la realidad, lo cual es mayor. Por consiguiente, si aquello mayor de lo cual nada puede pensarse, existe sólo en el entendimiento, aquello mayor de lo cual nada puede pensarse es lo mismo que aquello mayor de lo cual puede pensarse algo. Luego existe, sin duda, algo mayor de lo cual nada puede pensarse, tanto en el entendimiento como en la realidad.

Crítica: En tiempos de S. Anselmo (Siglo XI) lo criticó el monje Gaunilon, al decir que el argumento sólo muestra la idea de Dios, no a Dios mismo. Y Santo Tomás señala que hay una transposición ilícita entre la suposición ideal y la suposición real del término Dios. En el pensamiento moderno, Descartes (Medit. III) uti­liza un argumento muy parecido al de San Anselmo, que fue criticado por Kant, al hacer ver que «diez táleros reales valen lo mismo que diez táleros imaginarios», (posibles=10 táleros), pero los diez táleros reales están puestos en la experiencia y los otros no. Por tanto, no deducimos la existen­cia de la esencia, sino al revés: la esencia de la existencia. No adquirimos las ideas por contemplación directa, por una intuición o iluminación inmedia­ta, sino a través de la experiencia.

§ 4 Las pruebas a posteriori. Las «cinco vías» de Stº Tomás.
Parten de los efectos y se remontan a la causa. Los efectos son más conocidos para nosotros, si el efecto existe es preciso que haya una causa que lo preceda. Se trata de un proceso demostrativo que presenta una estructura unitaria, consistente:
1º]Punto de partida: un hecho de experiencia, constatable por algún sentido. Como hay cinco vías habrá cinco hechos de experiencia diferentes: el mo­vimiento, la causalidad formal, la contingencia, los grados de perfección, la finalidad.
2º]Aplicación del principio de causalidad. Todo hecho de experiencia tiene una causa (eficiente). Con esto se pasa del plano de la experiencia, singular, particular, al plano de la razón, lógico, universal.
3º]Aplicación del principio (Lógico) de imposibilidad de proceder al infinito en el orden de las causas.
4º]Término de la vía, depende directamente del punto de partida: Primer Motor Inmóvil; Primera Causa Incausada; Ser Necesario; Ser Perfec­tísimo; Sumo Ordenador. Aplicación a Dios (Ipsum Esse Subsistens).

La 1ª vía, del movimiento. Es la más evidente: manifestior vía. a] Se da, consta por algún sentido, el hecho del movimiento: transito de la potencia al acto. Es un hecho de ex­perien­cia. b] Todo movimiento tiene una causa, esto supone el paso de la ex­perien­cia a la razón, lógico. c] Proceder al infinito equivaldría a no encon­trar jamás por qué es necesario. d] Por tanto, existe un Primer motor o Motor Inmóvil, esto es, sin mezcla de potencia alguna, que sea Acto puro.
La 2ª vía, de la causalidad formal. a] Procede de la causa eficiente para terminar en la Causa Primera Incausada. b] Toda causa es, a su vez, causada, puesto que no es causa de sí y depende en su ser y existir de otra causa mayor. c] Es imposible proceder al infinito en el orden de las causas, porque no habiendo una causa primera, no habrá tampoco una causa segunda... Ni esta que vemos aquí ejerciendo su in­flujo causal. d] Luego es preciso admitir una Causa Primera, Causa de sí o causa Incausada, a la cual llamamos Dios.
La 3ª vía, de la contingencia. Parte de lo posible de ser o de no ser (lo contingente), lo que nace y muere, se genera y se corrompe. Es imposible que esto que nace y muere haya existido siempre, si puede no ser, alguna vez no fue. Si todas las cosas po­sibles pueden no ser alguna vez no fueron, en un momento dado, nada existió en realidad. Si esto es así, tampoco ahora existiría nada: pues de la nada, nada sale, lo que está en contradicción con nuestra experiencia. Luego no todos los seres son posibles (contingentes). Tiene que haber un Ser necesario. Lo necesario, por ser necesario, no necesita de una causa para existir, es necesario, precisamente porque existe por sí mismo.
La 4ª vía, de los grados de perfección. Hay grados de verdad, bondad y belleza. El más y el menos suponen siempre un término en la comparación, que es lo Absoluto. Habrá un ser sumamente perfecto que conteniendo todas las perfecciones es la causa de las perfecciones que como efecto se dan en diverso grado en los seres.
La 5ª vía, de la causalidad final o teleológica. Fundada en el orden de las cosas. Las operaciones de los entes naturales tienden a un fin, aun cuando carezcan en sí mismos de conocimiento. La regularidad con que alcanzan su fin muestran que no llegan a Él por azar, sino de modo intencional (querido). Pero, puesto que carecen de conocimiento, es preciso que alguien conozca por ellos, y esta inteligencia primera, ordenadora de la finalidad de las cosas es Dios.
Silogismos:
1. Existe un Primer Motor /2. El Primer motor es lo que solemos llamar Dios/ Conclusión: Dios existe
2. Existe una causa formal / 2. La causa formal es Dios/ Luego Dios existe
3. Todo ser Necesario Existe/ 2. Dios es un ser necesario/ Luego Dios Existe.

§ 5 ¿Qué es? La cuestión de la esencia.
Las «cinco vías vías» sólo son un itinerario de la mente hacia Dios. No se trata de un itinerario místico, sino especulativo, demostrativo. Es la mente humana, la que siguiendo el discurso de la razón, asciende a través de las co­sas que uno encuentra en el ámbito de su experiencia, hasta una primera causa, un ser Necesario, Dios, en el que tienen su fuente, por haber sido su autor, su creador. Con ello se llega a la existencia de una Ser Primero: Dios. Pero Dios, la verdad Primera y suprema es incomprensible. ¿Deberemos renun­ciar a todo conocimiento? No.
Dios es el acto puro de existir, no una esencia cualquiera, como el Uno, el Bien, el Pensamiento o la Inteligencia. Tampoco es una manera eminente de existir, como la Eternidad, la Inmutabilidad. Dios es el Existir mismo (Ipsum Esse). La esencia en Él se identifica con la existencia. Si Dios es Acto puro, Motor inmóvil, no transita de la potencia al acto, es su mismo ser subsistente.
Una vez demostrado a posteriori la existencia de Dios, se trata de averiguar qué es y cómo es Dios: establecer qué características o propiedades conforman su esencia o naturaleza. Para ello, Stº Tomás recurre a la analogía, a partir del conocimiento imperfecto que tenemos de los entes de este mundo:
Método de negación (vía negativa): negamos de Dios todo aquello que sig­nifique e implique imperfección en los seres de este mundo: la materialidad, la memoria, la ignorancia. Método de atribución o afirmación (vía positiva): por él aplicamos a Dios las perfecciones reales que encontramos en los seres creados: vida, bondad, poder, sabiduría. Método de sublimación (vía de eminencia): Por él elevamos a grado infini­to las perfecciones que a Él atribuimos, Dios es Omnipotente, Sapientísimo. Gracias a esto tenemos un pálido reflejo de la esencia divina, pero es mejor que nada.

§ 6 Los Atributos o Perfecciones de Dios
Atributo: se dice de la propiedad esencial de una cosa, una sustancia. Suelen aplicarse a Dios y pueden ser de dos clases: entitativos y operativos.
1] Los Atributos Entitativos: aquellos referidos al Ser de Dios, en sí mismo considerado: Simplicidad, Infinitud, Unicidad, Inmutabilidad, Eternidad.
2] Los Atributos Operativos. Aquellos referidos al obrar, y vienen después, porque el obrar sigue al ser, y el modo de obrar al modo de ser. Si Dios es su mismo Ser será por lo mismo su mismo Obrar.

§ 7 La Creación: La creación ex nihilo no fue contemplada por el pensamiento griego. Aristóteles, quién llegó a postular la necesidad de una Sustancia Simple, causa de todo, fue ajeno a esta idea. Para él, Dios y el Mundo son dos entidades distintas que discurren paralelas desde toda la eternidad. Según Santo Tomás el Mundo procede de Dios por creación ex nihilo, consistente en sacar las cosas de la nada, poniendolas en el orden de la existencia. Pero esto en él presenta una rigurosa necesidad esencial, pues, desde las pruebas a posteriori, al «demostrar la existencia de Dios por el principio de causalidad, está estableciendo simultáneamente que Dios es el creador del mundo» (Gilson, p. 495). El mundo no existe por sí (es contingente) tampoco pudo emanar de Dios (panteísmo) pues tal hipótesis contradice la simplicidad de Dios. El mundo, pues, ha tenido que ser creado. Para Zubiri «la creación es la vida misma de Dios proyectada libremente ad extra, por tanto, en forma finita» (p. 313)

§ 8 La Imagen de Dios. Todo procede por creación ex nihilo. Las cosas, los seres y, en medio de ellos, el hombre: ser compuesto de un cuerpo y un alma intelectiva, que comprende, entiende y da vida al cuerpo, esto es, que siendo superior, asume las funciones vegetativas y sensitivas inferiores, pero sin comprometerse del to­do con el cuerpo por ser espiritual, y el cuerpo material. Este ser del hom­bre parece haber sido creado por Dios con arreglo a su propia imagen. Por eso nos preguntamos: 1º) ¿Qué significa imagen? 2º) ¿Qué imagen se hace Dios del hombre?; y 3º) ¿Qué imagen se hace el hombre de Dios?.
—El significado de imagen. Imagen (lat. imago, imitari; gr. eikón, de donde icono) una copia, imitación de la figura de un objeto. Esto supone un modelo, un original de donde se saca la copia. En general, la copia no suele superar el modelo original; salvo excepcio­nes es siempre peor, más imperfecta.
— El hombre imagen de dios. El término imagen se usa como imagen mental, porque la inteligencia es el modo de conocer de Dios. Parece que el hombre es imagen de Dios. De hecho, Dios dijo: «hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza».«Y creó Dios al hombre a imagen suya» (Gen. I, 26). El hombre, término de la creación, fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Lo hizo a partir de un modelo, y como la copia es peor que el original, el hombre carece de las perfecciones que Dios tiene, es un pálido reflejo de su perfección. La seme­janza del hombre con Dios estriba en la naturaleza intelectual del hombre (S. Th. q. 93, a.4). De hecho, el hombre participa de su esencia. Zubiri cambia imagen por experiencia y dice: el hombre, «experiencia de Dios»; no es que el hombre tenga experiencia de Dios, es que el hombre es experiencia de Dios.
—Dios imagen del hombre. Dios se nos presenta como imagen que el hombre se hace, una imagen mental, pues se da en razón de su entendimiento. Puede ser: por su aptitud natural, común a todos los hombres, en cuanto seres dotados de razón, para conocer y amar a Dios (imagen por creación, y se da en todos los hombres). 2º.—La imagen que se hacen algunos hombres (los justos) en conformidad con la Gracia. Aquí el conocimiento y el amor son superados por esta facultad teologal que sólo tienen o llegan a po­seer los justos. 3º la imagen de Dios que resulta a semejanza de la glo­ria, y que de modo exclusivo tienen los bienaventurados (S. Th. p.93 a.4) Por la forma corporal del hombre al no estar inclinado sobre su vientre parece hecho más a semejanza de Dios que los animales. No es el cuerpo humano sin embargo, lo que se asemeja a Dios, sino la figura humana (S.Th. q. 93, a. 6). Pero la imagen de Dios que se hace el hombre concierne, sobre todo y de una manera casi exclusiva a su alma intelectiva. Y si entre la imagen que se hace el hombre y Dios mismo hay un distancia infinita, se da una cierta proporcionalidad y analogía en el conocimiento y en el amor.
Consecuencia: Todos los hombres tienen una imagen de Dios ¿También los agnósticos, los indiferentes y los ateos? La frustración del agnóstico, y la despreocupación del indiferente son modos de la experiencia de Dios, —Según Zubiri. El ateísmo presenta un problema más grave; ateo es aquél que se en­frenta al sentido último de la realidad y no llega a la existencia de Dios. El ateo no debe disfrutar de un estatuto especial, según el cual, puesto que está el hombre sin Dios, el que admite su existencia, deberá probarlo. No. En todo caso debe ocurrir al revés: debe explicar por qué no llega a Dios. El que va a Dios, admite su existencia razonadamente. La historia nos ofrece pruebas suficientes: Aristóteles, S. Anselmo, Stº Tomás, y otros como Descartes, Leibniz, etc. «Lo primario, —piensa (p.342)—, no es estar sin Dios, sino religado al poder de lo real»; religado quiere decir algo así como referido al ámbito de lo real que se manifiesta como un poder, superior al de la propia persona que nos constituye, y esta realidad, en cuanto realidad suprema, se identifica con Dios. Dios no es ente divino, sino realidad suprema (p.131).
III EL ORDEN PRACTICO
Comienza con la máxima: «Debes respetar el orden de la naturaleza porque ha sido creado por Dios». Y si lo vieres alterado, debes contribuir con tu esfuerzo a reinstaurar el orden. Y en lo que concierne a tu propia esencia humana, debes poner todo tu empeño en desarrollar tus propias poten­cialida­des, poner en acto tus facultades, para que alcances el lugar que te corres­ponde dentro del orden esencial en que se desarrolla tu vida, esto es, con­quistando, ocupando y afirmando tu verdadera ubicación esencial. Y en el plano ético debes alcanzar la perfección dentro del orden. La dos coordenadas en que se mueve la ética de S. Tomás son: el respeto al orden y la perfección, en todos los planos, cognoscitivo, espiritual y moral.

§ 1 El puesto de la ética en el conjunto de la «philosophia perennis». La ética es una parte se su doctrina, una consecuencia. Se encuentra en perfecta consonancia con ella. Es una ética filosófica, pero también tiene que ver la concepción cristiana del hombre. Como hemos visto, todo procede de Dios; todo, gracias a Él se mantiene y a Él retorna todo pasado un tiempo. No olvide­mos que la Summa Theologiae trata de Dios; del movimiento de la criatura racional (el hombre) hacia Dios; y de Cristo, que, en cuanto hombre es nuestro camino para ir a Dios (I.q. 2) La moral, en principio es filosófica, por influjo de Aristóteles y de los estoicos, pero se hará moral cristiana cuando se apercibe de que históricamente, sólo hay un único camino de retorno a Dios, fuente y creador de todo lo existente: Jesucristo, El Verbo Encarnado.

§ 2 EL BIEN, LA FELICIDAD Y EL MAL. En lo relativo al obrar, el hombre según Santo Tomás se mueve por fines. Algunos son medio para otros fines superiores. También hay un fin último, que se quiere por sí mismo. El fin último de toda acción es la felicidad (un «estado de satisfacción completa de todas las tendencias humanas»). También definida como un «estado de posesión de todo bien» es la «ausencia de todo mal». Santo Tomás identifica bien y felicidad. Bien es lo que «todas las cosas apetecen». Este bien alcanzado, poseído, es lo que proporciona la felicidad. En este mundo, en la vida, la felicidad a que podemos aspirar es pasajera, relativa, pero tiene la virtud de abrirnos un portillo de esperanza hacia una felicidad ulterior, absoluta, eterna, perdurable.
Lo contrario del bien es el mal. El mal no se entiende como alejamiento del bien, sino como negación. El fundamento del mal es doble, por un lado el misterio del pecado, y por otro, en la libertad del hombre, consustancial con la persona humana. De ahí un imperativo libremente asumido: «se debe obrar y proseguir el bien y se debe evitar el mal». Que es la 1ª ley natural y moral

§ 3 LA LEY NATURAL Y LA LEY MORAL. Una ley es una regla imperativa establecida por la autoridad soberana (Dios, el rey o el poder legislativo en una sociedad soberana). Santo Tomás pensaba que el Universo entero estaba regulado. Y esta regulación es una consecuencia del orden esencial que existe y reina. Y, además, cree posible, conocer las leyes que regulan ese ordo de esencial. Distingue, en efecto, una ley eterna, una ley natural y una ley positiva.
α.— La ley eterna. Es expresión de la razón o del entendimiento divino, en cuanto que establece reglas universales y necesarias para el mejor gobierno del mundo. Su efecto, su consecuencia es, precisamente, el orden y armonía que reina en el cosmos.
β.— La ley natural. Es el conjunto de deberes y de obligaciones que tiene el hombre. La ley positiva coincide con la ley moral, porque el hombre puede seguirla o desobedecerla con entera libertad. Dios ha creado el Ordo (orden, cosmos). A nosotros nos compete respetarlo, preservarlo y transmitirlo. A menudo no lo hacemos. El pecado, la ofensa contra Dios; o el mal, la transgresión de un principio de la naturaleza por parte de la persona, es, como se sabe, un misterio, pero tiene un fundamento en la libertad del hombre, una libertad usada de una manera irresponsable. La tendencia al bien o al mal es algo asumido libremente por la persona humana
La ley natural y la ley moral se fundan en el principio de razón práctica: «Debes obrar y proseguir el bien y evitar el mal». Y esto por tres razones:
1º.— Por inclinación natural hacia el bien. Inclinación común a todos los seres, pues todos los seres apetecen (aman) su conservación según la naturaleza
2º.— Por instinto (en los animales) o por inclinación sensible en el hombre, la comunicación sexual, el cuidado de la prole, etc.
3º.— Por inclinación hacia el bien fundado en la naturaleza racional del hombre, que es especificativamente humana.
Los caracteres de la ley natural son: Evidencia, pues casi no necesita demostración, al ser fácilmente conocida de todos. Universalidad, pues es la condición de toda ley para serlo, ya que sus preceptos son patentes a todos los hombres por estar impresos en la conciencia moral. Inmutabilidad, pues permanece constante a través de los siglos u las edades. (Hoy, sin embargo, se discute bastante el problema de la inmutabilidad y el de la naturaleza).
γ.— La ley positiva. El desarrollo de la ley natural promulgada por aquél que tiene autoridad y legitimidad. La ley positiva es la ley social y política. La define: «Ordenación de la razón encaminada al bien común y promulgada por aquél que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad.